Nigrán reabre durante la Semana Santa la exposición del mosaico romano de Panxón

La muestra con el mosaico romano de Panxón permanecerá abierta durante estos festivos de Semana Santa como uno de los grandes reclamos turísticos del municipio. Así, la exposición completa ubicada en el salón de Plenos de la Casa Consistorial podrá visitarse por última vez el jueves, viernes, sábado y domingo de 9:30 a 13:00 y de 17:00 a 19:00 horas, estando al frente de ella un arqueólogo especialista que guiará a los asistentes. A continuación, la pieza del siglo III d.C. recuperada en New York será trasladada a la planta baja de la Biblioteca Municipal de Nigrán, donde estará expuesta al público permanentemente pero ya sin la musealización complementaria. Cientos de personas y múltiples colegios acudieron desde el pasado 7 de febrero a esta muestra comisariada por Árbore Arqueoloxía con el objetivo de conocer de cerca la gran joya patrimonial de Nigrán. Para poder exponerla al público tuvieron que pasar 1.800 años y superar una distancia de 14.112 km.

“Teniendo en cuenta esta Semana Santa pasada por agua creemos que este es un plan perfecto, por eso decidimos reabrirla antes de trasladar la pieza a la Biblioteca”, considera el alcalde, Juan González, quien traslada su especial agradecimiento a los tres trabajadores del CEE Juan María Empleo que estuvieron al frente de la muestra abriéndola, cerrándola, atendiendo a la gente y supervisando que todo iba correctamente.

Los asistentes podrán ver restos vinculados con la historia del castro de Panxón (cerámicas y un concheiro), réplicas de objetos cerámicos de la época, molinos de piedra encontrados en dicha parroquia, imágenes de algunos de los restos más icónicos de este castro y que se encuentran en diferentes museos (ara a Mercurio, otro trozo de un mosaico, un puñal óseo, objetos decorativos…) y, como curiosidad, tres imágenes cedidas por Erea Castro del periodo en el que el mosaico estuvo en la casa de Ricardo Blanco Cicerón en A Coruña, una etapa en la que fue propiedad de esta familia, que lo empleaba como mesa de estudio.

El mosaico mide 84×84 cm y está embutido en una mesa hecha en el siglo XIX al efecto de preservarlo, siendo el único fragmento que se conserva de un pavimento que se sabe mucho mayor. Este trozo se conserva intacto y representa magistralmente mediante coloridas teselas de mármol la fauna marina, destacado un colosal pescado de 77 cm y una almeja abierta, un tema único en los hallazgos de toda el Área Metropolitana.

A esta joya se le había perdido la pista después de una subasta pública en el año 2000 en la Galería Castellana de Madrid hasta que reaparece en el año 2018 a la venta en el catálogo de la casa Carlton Hobbs de New York. Desde ese momento, el Concello de Nigrán puso en marcha el engranaje para recuperarla y, a partir de 2019, de la mano de Gonzalo Fernández-Turégano, oriundo de A Ramallosa (Nigrán) y quien constituyó la Asociación para la Repatriación del Mosaico Romano de Panxón con el fin de agilizar los trámites. Así, el Concello de Nigrán aportó a esta entidad 40.000 € de los 58.000 € que costó su compra con la condición indispensable de que pasara a formar parte del patrimonio municipal y, como tal, se expusiera en un espacio público de la localidad. La epopeya del mosaico arranca en enero de 2022 en la galería Carlton Hobbs de New York, cuando embarca hacia su sucursal en Londres, donde permaneció más de un año paralizado por la burocracia extra del Brexit y, al fin, llegara a Madrid el pasado 28 de noviembre. Allí, en la céntrica galería Colnaghi, entre Sorollas, Zuloagas y un Caravaggio, permaneció expuesto hasta que emprendió su retorno definitivo hacia su hogar, Nigrán. Ahora, tras requerirlo el Concello y la asociación, está en trámite de ser declarado BIC (Bien de Interés Cultural) por parte de la Xunta de Galicia para así protegerla al máximo.

Formaba parte de una villa romana

Este mosaico fue documentado al por menor en los años 70 por el prestigioso arqueólogo Fernando Acuña Castroviejo, quien en su artículo “De nuevo sobre el Mosaico de Panxón y otras noticias sobre la Musivaria en la Gallaecia” relata su importancia y sus vicisitudes. Así, según él mismo expone, gracias a manuscritos del siglo XIX entregados por Xosé María Álvarez Blázquez, se sabe que la pieza apareció “en el sitio llamado el Castro” de Panxón perteneciendo primeramente a “Dª Umbelina González Lavandeira, viuda del Sr. De Puga”, quien lo tenía “en su casa de campo de la parroquia de S. Juan de Panjón” (los historiadores coinciden en que en esta zona existía una importante villa en el Bajo Imperio Romano, ya que también aparecieron ánforas, monedas, un ara a Mercurio…). En principio, el fragmento era más grande, pero como lo tenían por la finca tirado, fueron rompiéndosele partes, por lo que los dueños optaron por usarlo para hacer una mesa. El escrito del s. XIX dice así: “… está sirviendo de cubierta de una mesa con el objeto de que no se estropease porque según me dijeron era mayor y como estuviese tirado lo iban destrozando, y para evitar su total desaparición han hecho aquella dándole la forma de cajón embutiendo en ella el mosaico siendo este de un metro cuadrado y 20 cm de espesor…”.

Hacia finales del siglo XIX el mosaico (es decir, la mesa con el mosaico) pasa a formar parte de la colección Blanco-Cicerón (mediante compra), donde parece que se conserva durante todo el siglo XX. En el año 2000 aparece para ser subastado en la Galería Castellana de Madrid: lote nº 664 “mesa con mosaico romano”, desapareciendo hasta el año 2018, cuando reaparece a la venta en el catálogo de la casa Carlton Hobbs y comienza su epopeya de regreso a casa y ya como bien público.