El próximo martes, 18 de marzo, se cumple el centenario del fallecimiento en la ciudad de Santiago de Compostela, en la que ejercía como arzobispo, del egregio tudense Manuel Lago González (Tui, 1865 – Santiago de Compostela, 1925). En la trayectoria de este insigne eclesiástico, que también fue un destacado poeta, destacó siempre su compromiso por Galicia y su cultura y nombradamente a la lengua gallega en la que compuso muchos de sus versos.
El paso del tiempo, en palabras del alcalde de Tui Enrique Cabaleiro, no conduce al olvido de la figura de Manuel Lago, sino que potencia de manera especial la trascendencia de su aportación a la vida tudense y gallega como una figura que conserva la estima de los tudenses.
En consecuencia, el Concello de Tui tiene programadas una serie de actividades en este mes de marzo para recordar su personalidad y su ingente obra que ha enriquecido la vida social y cultural de Galicia.
Comienza este programa con un acto de la Real Academia Galega, RAG, este viernes 7 de marzo, a las 19:00 horas en el espacio sociocultural de la calle Camilo José Cela en Tui, conmemorando el centenario de la muerte de su académico fundador. El religioso y escritor fue uno de los organizadores de los juegos florales que se desarrollaron en la localidad en el año 1891, los primeros de la historia íntegramente en gallego. La institución de la que formó parte y el Concello de Tui coorganizan el acto.
El presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes, y el alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro, pronunciarán los discursos institucionales en una cita que contará además con las intervenciones académicas alrededor de la figura de Lago González de Andrés Torres Queiruga y Xesús Ferro Ruibal.
El programa incluye la actuación musical de Eduardo Rodríguez Sobrino en la gaita y Rubén López López al piano, que interpretarán composiciones de José Torres para poemas del homenajeado. Junto a los músicos del Conservatorio Profesional de Música de Tui leerá versos de Lago la escritora y profesora Marga do Val.
Las actividades continúan el domingo,16 de marzo, con un paseo literario sobre Manuel Lago en el que se recorrerán diversos lugares de la ciudad tudense ligados con la memoria y actividad de Lago en la localidad. La visita comenzará a las 11:30 horas en la Oficina Municipal de Turismo en el Paseo da Corredoira.
El lunes 17 de marzo, el espacio sociocultural de la calle Camilo José Cela, acogerá a las 19:00 horas una mesa redonda sobre Manuel Lago González que contará con la intervención de Avelino Bouzón Gallego, archivero de la catedral de Tui, José Manuel García Iglesias, profesor de la USC, y Marga do Val, escritora y profesora.
Finalmente, el martes 18 de marzo, en la fecha del centenario de su fallecimiento, finalizará este ciclo con una conferencia sobre la trayectoria biográfica de Manuel Lago González a cargo de Marta Cendón Fernández, profesora de Universidade de Santiago de Compostela. Será a las 19:00 horas en el espacio sociocultural de la calle Camilo José Cela.
Manuel Lago González
Manuel Lago González nació en Tui el 26 de octubre de 1865. Hijo de José Lago Maceira y de Carlota González Fernández, que vivían en un pabellón de la finca “das augas”, en Randufe, por estar allí instalados los depósitos para el suministro de la ciudad, propiedad de sus parientes, los Maceira, la familia más acaudalada de Tui en la mitad del siglo XIX. Posteriormente los padres adquieren una parte del pazo “San José” o de Vista Alegre, también en Randufe, que había sido reconstruido por D. Francisco Pérez Escudero.
La formación de Lago González comienza en el seminario de Tui, donde ingresa a los trece años de edad para estudiar el bachillerato. En seguida estudia las carreras de Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho Canónico, y también Latín y Griego en Santiago de Compostela. De regreso al seminario tudense ejerció, en sus aulas como catedrático de ambas lenguas e impartió también, entre otras materias, Historia Eclesiástica, Arqueología o Teología Dogmática, ejerciendo como Secretario de Estudios del Seminario tudense. En 1888 fue ordenado presbítero y en 1893 alcanzó el doctorado en Teología.
En 1881, aun como estudiante, publica en “El Eco del Miño”, que promovía su admirado Antonino Cerviño, sus primeros poemas. Entre 1888 y 1896 colaboró asiduamente en las páginas del periódico católico tudense La Integridad. En sus páginas se ocupó de las secciones “Ripios” y “A la menuda”, en las que se mostró como un articulista mordaz que no eludía la polémica y que intentaba armonizar los ideales del galleguismo regionalista y del integrismo católico.
Lago González fue, de nuevo un activo militante de los movimientos políticos de herencia carlista, que tras su derrota militar, crean nuevas expresiones políticas como es el caso del Partido Integrista que defiende un ideal católico. En aquella altura en Tui había un grupo de sacerdotes con una sólida formación intelectual y de marcada tendencia integrista, destacando Florencio y Antonino Cerviño, Miguel Vallejo, Juan Macaya, Victoriano Paradis o el propio Lago, que dinamizan la vida de la ciudad y abordan numerosas polémicas desde la prensa, un medio de acción política muy en boga de aquella. La presencia del obispo Hué Gutiérrez en la sede tudense reforzó esta línea. Los periódicos “El Eco del Miño” y, desde 1888, “La Integridad” son los portavoces de este grupo. En 1891 tiene lugar el famoso episodio de su expulsión del Salón de Plenos del Concello por el alcalde Hipólito Padín y su posterior detención, que provoca una ola de solidaridad en Tui y en la prensa de Galicia, creciendo enormemente su fama en todo el país.
Cuando en 1891 se constituyó la Asociación Regionalista Gallega, presidida por Manuel Murguía, Lago González se incorporó de inmediato a la Junta Regionalista de Tui, que aquel mismo año organizó los Xogos Florais de Tui. Para este encuentro escribió el discurso “Gabanza da lingua galega”, del que no se conserva copia.
Enfrentado desde 1894 con el nuevo obispo tudense, Valeriano Menéndez Conde, y tras varios incidentes con las autoridades civiles locales por la promoción de una candidatura integrista en las elecciones, en 1896 se trasladó a Lugo, ciudad donde ejerció como secretario del obispo lucense, canónigo de la catedral y catedrático de hebreo y teología en su seminario y ciudad de la que fue nombrado hijo adoptivo. En Lugo publicó “El renacimiento de la escolástica en España” (1902), discurso leído en la inauguración del curso 1901-1902 del seminario; y colaboró al mismo tiempo con el padre Merino en la recogida de plantas en las riberas del Miño. Una de ellas fue bautizada como Narcisus lagoi en su honra.
En 1909 fue nombrado obispo de El Burgo de Osma, diócesis que dirigió entre 1910 y 1917, año en el que regresó a Tui como obispo. De vuelta en casa publicaría la pastoral “El régimen espiritual” y estimuló la recuperación de las formas de culto tradicional y populares gallegas.
En 1923 fue preconizado arzobispo de Santiago de Compostela, sede de la que tomó posesión al año siguiente. Se hacían 125 años desde la última vez que un gallego había ocupado la sede compostelana y su nombramiento fue acogido con entusiasmo por el galleguismo de la época. Recibió las loanzas de figuras como Amor Ruibal, Ramón Cabanillas -quien le dedicó el poema “As pombas do perdón”- y Antón Vilar Ponte, que escribió para la ocasión el artículo encomiástico “El heredero de Gelmírez y Rajoy”.
Ya en Santiago de Compostela, fue nombrado presidente de honra del acabado de crear Seminario de Estudos Galegos. La ceremonia de recepción contó con la intervención de Castelao, quien leyó el discurso titulado “O novo espírito”, y concluyó con las palabras del propio Lago González en defensa de la cultura y de la lengua gallegas.
Miembro fundador de la RAG, durante los años en que fue obispo de El Burgo de Osma (Soria) perdió su condición de académico, que recuperó en 1917 al regresar a Galicia como obispo de Tui. Seis años después, en 1923 se convertía en el primer arzobispo gallego de Santiago de Compostela en ciento veinticinco años. En esta nueva etapa fue nombrado presidente honorario del Seminario de Estudos Galegos.
Poesía e historia
Como poeta, el religioso escribió 62 composiciones en gallego que se conservaron sobre todo manuscritas. Otras se publicaron en periódicos como La Integridad, El Norte de Galicia, Galicia Diplomática o Galicia Católica. Su canon literario gallego lo forman autores como Añón, Pondal, Curros, Rosalía o Lamas Carvajal. Versificador ágil, podía usar registros lingüísticos elevados o más acercados a la oralidad. En sus composiciones trató desde temas devotos hasta el paisaje de la tierra natal, las costumbres populares y personajes históricos y legendarios, como en el romance dedicado a Pedro Madruga o en la oda patriótica de estilo pondaliano “O derradeiro celta”. Algunas de sus piezas fueron musicadas por el maestro de capilla de Tui Martínez Posse y otras, como “Alborada”, “San Campio”, “Fror Nova” y “O neno Xesús” por José Torres Crego.
Aficionado a la historia, en 1882 fue nombrado miembro de la Academia Mont-Réal de Toulouse. Publicó sus primeros trabajos en este campo, “Galicia antigua” (1883) y “Las religiones de Galicia” (1896), en El independiente. Hace falta destacar también su edición del “Onomástico etimológico de la lengua gallega” (1923) del padre Sarmiento y un artículo sobre la firma de Colón publicado en el Boletín de la Real Academia Galega.
El académico Xosé Filgueira Valverde, uno de los grandes especialistas en su obra, es autor de “Lago González: biografía y selección de su obra gallega” (1965) y de Escolma de poesías (1973), edición de la Real Academia Galega con motivo del Día das Letras Galegas que le fue dedicado en el año 1973.



