Antecedentes familiares, colesterol y depresión, factores clave en los infartos en mujeres de hasta 40 años

Las mujeres de hasta 40 años de edad con antecedentes familiares de enfermedades de arterias coronarias (EAC), está fuertemente asociada con la aparición temprana de esta patología, siendo también factores de riesgo de eventos cardiovasculares adversos (MACE) a largo plazo altos niveles del índice de Castelli (colesterol) y la depresión, según se desprende del estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur y publicado recientemente en el Journal of Cardiovascular Developement and Disase.

Este estudio se realiza a partir de la detección de una mayor incidencia de EAC (y su derivación en infartos de miocardio) entre las personas de hasta 40 años de edad, especialmente en mujeres; lo que llevó a los investigadores a evaluar las asociaciones entre diferentes variables clínicas y el riesgo de aparición de estos episodios de manera temprana y la aparición de eventos cardiovasculares adversos mayores durante el seguimiento de la enfermedad.

El trabajo está firmado por los investigadores del Grupo de Investigación Cardiovascular del IIS Galicia Sur Andrés Íñiguez Romo, investigador principal y jefe del Servicio de Cardiología del Área Sanitaria de Vigo; Víctor Alfonso Jiménez Díaz, director de la Unidad de Investigación Cardiovascular del Hospital Álvaro Cunqueiro; César Veiga García, Pablo Juan Salvadores, Samuel Pintos Rodríguez y Carlos Martínez García, así como por el catedrático del Departamento de Psiquiatría, Radiología, Salud Pública, Enfermería y Medicina de la USC, Francisco Caamaño Isorna.

El artículo tiene su origen en el interés suscitado de la comunicación Behind the Heart of Women: Coronary Artery Disease in Very Young Women, presentada por los autores en el 36th Annual Transcatheter Cardiovascular Therapeutics Conference, organizado por la Cardiovascular Research Foundation (CRF) y celebrado en Washington (EE.UU.) entre los días 27 y 30 de noviembre de 2024, animándoseles a publicar este artículo en una revista de cardiología de reconocimiento mundial.

Riesgos adversos

Así, de entre 19.321 coronografías realizadas entre 2005 y 2015, un 2,6% (504 personas) fueron pacientes de hasta los 40 años, seleccionándose una cohorte de un total de 52 mujeres con sospecha de enfermedades de arterias coronarias, de las que 23 de ellas finalmente no las padecieron frente a 29 que sí. Sobre esta muestra de 52 pacientes, se realizaron controles de índices analíticos (hipertensión, diabetes, colesterol, triglicéridos, glucosa… ) e incluso incidencias como los síntomas percibidos, el tabaquismo, el consumo de drogas, la medicación recetada o la depresión, obteniendo como conclusiones esenciales que, por un lado, existe una correlación entre la presencia de antecedentes familiares de EAC, corroborado por más del 40% de los casos analizados, especialmente en pacientes procedentes de familias con antecedentes de arteriosclerosis prematura hasta el segundo grado de parentesco. Así, el estudio identificó que aquellas con antecedentes familiares de la enfermedad tenían un riesgo casi seis veces mayor de desarrollarla en comparación con las que no los tenían.

A estos indicadores, otro de los aspectos señalados como factor de riesgo es la colesterolemia. Así, tal y como se señala en el estudio, valores altos del índice de Castelli (relación entre el valor del colesterol total y el colesterol HDL. Un índice de Castelli por debajo de 5 -en hombres- y 4,5 -en mujeres- indica un riesgo de accidente cardiovascular bajo-medio). En este sentido, el seguimiento a largo plazo realizado en este estudio reveló que las pacientes con un índice de Castelli elevado incrementaba el riesgo en más de once veces.

Asociación de factores no tradicionales

Pero, según este estudio, no solo los antecedentes son un factor de riesgo de padecer eventos cardiovasculares adversos mayores, sino que los síntomas depresivos influyen notablemente en la aparición de infartos agudos de miocardio (IAM). Así, en este artículo los autores defienden que “Las mujeres jóvenes con IAM presentaron niveles más altos de factores de riesgo psicosocial, como depresión, estrés, peor salud física y mental y menor calidad de vida en el momento del evento, en comparación con los hombres. También, informaron que la Terapia Analítico Funcional (FAP) de la depresión entre las mujeres es 3 veces mayor que en los hombres (25,5% vs. 8,7%), y esta asociación se mantiene después del ajuste, lo que sugiere que, tanto los factores psicológicos y los factores de riesgo socioeconómicos juegan un papel importante en la aparición y el pronóstico de infartos agudos de miocardio. En nuestro estudio, (…) casi la mitad de las mujeres presentaron un diagnóstico previo de depresión o estaban bajo tratamiento antidepresivo al inicio”. Así, en este artículo, los autores infieren que: “Aunque la naturaleza y causalidad de los mecanismos que podrían explicar esta asociación, estudios previos proponen la hipótesis de que la depresión puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular de las mujeres por diferentes factores biológicos (…) y conductuales (bajo apoyo social, tabaquismo, abuso del alcohol, obesidad, mala medicación o adherencia). Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de nuevas estrategias centradas en las características relacionadas con el género, que proporcionarán a las mujeres jóvenes un mejor pronóstico ante enfermedades de arterias coronarias”, ya que estas mujeres con depresión presentaban un riesgo ocho veces mayor de padecer un evento adverso en el seguimiento.

Anticipación

Con tal motivo, el estudio concluye que: “Se debe considerar la prevención primaria, centrada en el análisis genético en detalle en mujeres de alto riesgo con antecedentes familiares de enfermedades de arterias coronarias y otros factores de riesgo cardiovascular, así como la promoción de la salud enfocada a un mejor control de los niveles de colesterol y la salud mental”.