Después de una pionera experiencia el curso pasado en la ciudad de Pontevedra, el grupo de investigación Post-Growth Innovation Lab está desarrollando durante este curso en Vigo una iniciativa de ciencia ciudadana con la colaboración de centros de enseñanza secundaria de la ciudad. El proyecto Postgrowth SA tiene como objetivo involucrar alumnado y profesorado de Vigo para que investiguen cómo la ciudad puede alcanzar una economía azul, justa y sostenible.
La iniciativa, desarrollada en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (FECYT) y con el Concello de Vigo, echó a andar en las pasadas semanas con las primeras reuniones con el profesorado y las primeras sesiones con el alumnado. En total están implicados siete centros educativos y 310 estudiantes desde 3º de la ESO hasta 1º de Bachillerato.
Brais Suárez Eiroa y Cristina Míguez González son los dos investigadores que se encargarán de desarrollar las cinco sesiones presenciales que tendrán lugar en cada instituto a lo largo del curso y que girarán alrededor de la economía azul, “fuerte motor de la ciudad de Vigo”. Las y los jóvenes analizarán actividades económicas relacionadas con el mar como la pesca, el turismo o la acuicultura, entre otras, tratando de identificar las problemáticas que presentan a nivel ambiental y social.
Siete institutos por un Vigo más azul
En Postgrowth SA están involucrados el IES Coruxo, IES República Oriental del Uruguay, IES A Guía, Colegio Amor de Dios, Colegio Compañía de María-La Enseñanza, CPR Plurilingüe Mercantil e IES O Castro. Hasta el mes de mayo irán desarrollándose las sesiones con estos centros, en las que se pretende formar el alumnado en ciencia ciudadana, economía azul y darles nociones para la I+D, ya que participarán en una investigación real en ciencias sociales, explican Brais Suárez y Cristina Míguez. “En estos talleres se tratará de detectar problemáticas en la economía azul de la ciudad, se elegirán casos de estudio concretos a investigar, se diseñará la metodología a seguir, se formará al alumnado para la recolección de datos, se hará un análisis de los mismos y se les dará forma de resultado de investigación”. El proyecto culminará con la participación de las y de los estudiantes en una especie de congreso en el mes de junio en el que podrán presentar sus estudios ante los demás centros participantes y la comunidad científica. “Toda una experiencia para el alumnado ya que conocerán de primera mano cómo se investiga”.
De momento, en cada uno de los siete centros ya se desarrolló la primera de las sesiones y comienzan a identificarse los primeros resultados. Los investigadores señalan que “las problemáticas que el alumnado cree que la economía azul puede estar causando o causará en el área de Vigo si no se regulan, son la desigualdad laboral, la contaminación, problemas de salud o pérdidas de Empleo”. En las siguientes reuniones se irán perfilando y delimitando estos aspectos y avanzando en posibles soluciones y propuestas.
Postgrowth SA Pontevedra
Postgrowth SA Vigo toma el relevo de Postgrowth SA Pontevedra, que se desarrolló el curso pasado en la capital de la provincia. Esta experiencia piloto de ciencia ciudadana buscaba propuestas para crear una ciudad justa para los próximos diez años. El proyecto se desarrolló con la misma estructura con diversos centros educativos y culminó con la participación del alumnado en la 10ª Conferencia Internacional de Decrecimiento y 15ª Conferencia de la Sociedad Europea de Economía Ecológica. Como explican los investigadores, una de las actividades realizadas en el marco de este simposio fue un taller con diferentes grupos de interés sociales para diseñar una agenda política para la ciudad. Esta agenda está a punto de ser entregada al Concello de Pontevedra y además la iniciativa fue protagonista de un documental realizado por la compañía Trespés.
Como balance, Suárez y Míguez consideran que Postgrowth SA Pontevedra fue “una experiencia fantástica de la que aprender” que permitió “llevar la ciencia, la investigación y los problemas reales a los institutos”. Reconocen que fue “motivador” ver cómo las y los estudiantes trabajaban “con las problemáticas que los rodean y se las explicaban a adultos pidiéndoles respuestas y responsabilidades”. Para ellos, frases como “este tipo de proyectos no se deberían hacer solo en colegios” o “los niños y niñas no somos los únicos que debemos solucionar la situación” muestran “perspectivas críticas que el alumnado pudo descubrir” gracias a estos proyectos.

