Caminha, A Guarda y O Rosal quieren incluir el dragado del río Miño en la agenda de la Cumbre Ibérica

Los alcaldes de Caminha, A Guarda y O Rosal han enviado este viernes una carta conjunta, dirigida al Primer Ministro de Portugal, para que la discusión y presentación de soluciones para el dragado del río Miño se integre en el ámbito de la Cumbre Ibérica, que se celebrará entre el Gobierno portugués y el Gobierno español. Esta es una preocupación conjunta de estos municipios a orillas del río Miño.

El Presidente de Caminha, Rui Lages, el alcalde de A Guarda, Roberto Carrero, y la alcaldesa de O Rosal, Ánxela Fernández Callís, firman conjuntamente el documento, que reclama un debate serio y profundo, pero también soluciones a un problema que se arrastra y que perjudica a todos los municipios ribereños, en varios frentes, comprometiendo desde el principio la economía de la región que supone la Eurociudade de la Desembocadura del Río Miño, pero también la seguridad, que puede estar en juego en caso de siniestro o accidente.

Se trata de un paso más que trata de poner el tema en la agenda y comprometer a los gobiernos ibéricos con una solución. Cabe recordar que, esta semana, la sedimentación del río Miño fue uno de los temas discutidos en la reunión ordinaria del Ejecutivo de Caminha, y se volvió a expresar la preocupación de los alcaldes.

También a finales de septiembre, Rui Lages, en declaraciones a los medios de comunicación, se mostró bastante asertivo sobre el tema, afirmando el interés del transporte fluvial que, hasta 2021, estaba garantizado por el ferry Santa Rita de Cássia. Sin embargo, tras la finalización de las obras en el muelle de amarre gallego, el ferry no pudo reanudar las travesías, encontrándose en un banco de arena, frente a un canal visiblemente sedimentado.

El Presidente de Caminha también advirtió, en su momento, del peligro de que la sedimentación del río Miño pudiera poner en peligro la operatividad de los recursos de rescate en las acciones de salvamento, en un incidente que podría ocurrir. El condicionamiento de las actividades relacionadas con la pesca y el turismo marítimo son otros problemas, con consecuencias muy graves para la economía.

Al tratarse de un río internacional, la sedimentación es un problema que requiere el compromiso de los gobiernos de Portugal y España, y ninguna solución está al alcance de los municipios.