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Araújo considera las nuevas farolas de la Alameda “un capricho del alcalde de 109.000 €”

Manifesto Miñor denuncia que la inauguración de la Praza Manuel Alonso lleva incluido “un capricho del Sr. Alcalde de más de 109.000 €”. “Así es y los contribuyentes y vecinos de Gondomar, especialmente aquellos que se movilizan indignados por no tener unos servicios básicos como es el saneamiento o agua potable en sus parroquias y barrios, deben saber que la remodelación de la Praza de Manuel Alonso (la Alameda de arriba) que se va a inaugurar el próximo jueves, y a cuyo acto el Sr. Alcalde está invitando ‘urbi et orbi’ para poder hacerlo en ‘olor de multitudes’, el proyecto de la misma fue ‘mejorado’ por otro proyecto para poder instalar cinco farolas tipo árbol, de dudoso buen gusto, que costaron 109.030,597 €, un capricho del Sr. Alcalde dicho por él mismo y a sabiendas de las críticas que le iban a caer. Mientras, los árboles de verdad da pena verlos prisioneros entre tanta loseta y con la hoja revirada del calor de estos días”, lamenta Antonio Araújo.

Para Araújo, con estos 109.000 € se podría llevar el agua pública municipal al Barrio de A Esparela en Borreiros, donde la mayoría de los pozos de los vecinos están contaminados por metales pesados, etc, o instalar la parte más urgente del saneamiento en el barrio del Camiño Branco en Morgadáns “que raya en el tercermundismo”. “La idea de fondo que tantas veces hemos denunciado desde Manifesto Miñor es el modelo de Villa dormitorio que el Sr. Ferreira está implantando, y para lo cual suelta la liebre de lo bonita que está quedando la Villa, cosa que también puede ser discutible. Como ejemplo de esta política alentada por el gobierno municipal, hace falta decir que ya comenzó la reconversión de los primeros bajos comerciales en viviendas particulares con el otorgamiento de las primeras licencias. Ese es el futuro del comercio local”, advierte Araújo.

“En el caso de esta Plaza se perdió una ocasión de oro para recuperar el espacio central en tierra que tuvo siempre hasta finales de los años 70, mejorando las instalaciones y la rodadura de las calles, etc, es decir humanizar aprovechando para ayudar a combatir el cambio climático. Pero una vez más volvemos a insistir en la política de lo necesario frente a la política de lo bonito o superfluo”, concluye Araújo.