Trabajadores/as y representantes sindicales de la CIG-Industria en los comités de empresa de unas 25 compañías de la automoción gallega con sede en Vigo, Ourense y Pontevedra se movilizaron hoy ante la sede de la Xunta en Santiago para alertar de las graves amenazas que enfrenta el sector y reclamar de las administraciones públicas medidas que garanticen el futuro de una industria estratégica para el país y fundamental para estas tres comarcas.
Al final de la protesta, que hace parte de la campaña que viene desarrollando la central en defensa del sector, el secretario nacional de la CIG-Industria, Xoán Xosé Bouzas, y la responsable de la automoción de la federación, María Xosé García, presentaron en el registro del edificio autonómico un escrito dirigido al presidente de la Xunta y a la conselleira de Economía e Industria con las principales propuestas de la central para garantizar un sector gallego del automóvil con futuro.
Desde la CIG-Industria denuncian que la automoción gallega lleva más de una década en una situación de emergencia industrial que se traduce en la pérdida de miles de puestos de trabajo y en cierres de empresas. El sector sigue sufriendo ERE, con la pérdida paulatina de efectivos en los cuadros de personal, y una precarización absoluta de las condiciones de trabajo por causa de las distintas reformas laborales aprobadas con las excusas de las diferentes crisis.
“Observamos con preocupación como en la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal las empresas del sector de la automoción, vital para la economía gallega, se deslocalizan y se asientan en el país vecino. En consecuencia, caminamos hacia un proceso de reconversión industrial que va a ahondar en el empobrecimiento de la clase trabajadora gallega, provocando una pérdida de población y aumentando el peso del sector servicios en detrimento del sector industrial, con peores condiciones y salarios más bajos”.
Ante esta situación de emergencia industrial, desde la central sindical le exigen a las administraciones públicas que impulsen un plan industrial para Galicia que propicie una industria de la automoción fuerte y generadora de empleo, al tiempo que demandan la participación de la Xunta directamente, o a través de empresas mixtas, en la constitución de nuevos proyectos industriales vitales para el sector.
Que las subvenciones y ayudas millonarias que se le dan a Stellantis tengan el compromiso de la planta de Vigo de la fabricación de nuevos modelos, para garantizar la creación de empleo en todo el tejido industrial, especialmente en las empresas de componentes.
Un compromiso del Ministerio de Industria y Transición Ecológica con el sector de la automoción de Galicia que ayude a afrontar el futuro con garantías y que permita frenar el proceso de deslocalización de buena parte de la actividad auxiliar para abaratar costes, mientras se aplican rebajas salariales y laborales con la excusa de ganar competitividad.
La creación de una Mesa Gallega de la Automoción integrada por el CEAGA, las centrales sindicales y las tres universidades gallegas que impulse un plan gallego para la industria de la automoción en el que se recojan medidas de apoyo en I+D+i.
La instalación de una planta de baterías en Galicia. Ya que no tener una planta de fabricación de baterías expulsa el sector gallego de la automoción del tablero de la fabricación del coche eléctrico.
Una apuesta por la fabricación de los nuevos componentes del automóvil eléctrico. El Gobierno gallego tiene que activar un plan para la atracción de las plantas de fabricación de los nuevos componentes de los coches eléctricos.
Un plan de rejuvenecimiento de los cuadros de personal. Solicitan que se hagan las modificaciones oportunas y se restablezca el derecho a la jubilación parcial a los 60 años para todos los colectivos.
Y formación hacia el nuevo sistema de fabricación. Precisamos de una formación profesional pública que permita a la clase trabajadora adaptarse a esta nueva revolución industrial.
Además, instan a garantizar la integración laboral de las personas con capacidades distintas en la cuota reserva de las empresas para acabar con la precariedad y explotación de las personas con capacidades distintas subvencionada con los Centros Especiales de Empleo en el sector de la automoción gallega.
Al tiempo que reclaman una tarifa eléctrica gallega, un nuevo marco regulador de la energía más justo y estable que haga nuestra industria más competitiva, con precios de la energía menores a los del resto de los territorios del Estado por ser Galicia productora excedentaria de energía.
Pero también un Marco Gallego de Relaciones Laborales con plenas competencias en materia legislativa, normativa y de regulación del mundo de trabajo en nuestro país, con el objetivo de garantizar unas condiciones laborales y salariales dignas para la clase trabajadora gallega.

