El alcalde de Nigrán, Juan González, preside la delegación del Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad que desde el pasado fin de semana visita Guinea-Bissau para supervisar los proyectos apoyados en el país lusófono en materia de salud y obtención de agua potable. González, presidente de esta entidad supramunicipal, acude junto al vicepresidente y edil de Cartelle, Daniel Fernández, y el vocal y alcalde de Cuntis, Manuel Campos, además de una responsable técnica. El objetivo es aprovechar también para fortalecer la colaboración con el gobierno de la Región de Cacheu, socio local en los cinco proyectos financiados con un total de 72.000 euros. La visita finalizará el 25 de mayo, coincidiendo con el Día de África.
“Estamos colaborando con uno de los países más pobres del mundo, donde poblaciones enteras carecen de electricidad o agua potable y la alimentación es precaria, desde el Fondo Gallego estamos acercándonos a las poblaciones más remotas”, explica González, quien considera que “contextos de pobreza, desigualdad, guerras, catástrofes naturales, movilidad humana forzada… requieren de la cooperación internacional, como una cuestión de justicia global”, motivo por lo que defiende la implicación de todas las administraciones, incluyendo los ayuntamientos. “Estamos supervisando proyectos del Fondo y también estudiando la posibilidad de realizar cooperaciones directas desde el Ayuntamiento de Nigrán, tal y como ya hacemos con los campamentos de refugiados saharauis”, señala el alcalde.
La cooperación directa del Fondo Gallego en Guinea-Bissau echó a andar en el año 2020, con el objetivo de reforzar la capacidad de respuesta a la pandemia, dotando de materiales de higiene y protección a la población desfavorecida a través de los 22 centros sanitarios de Cacheu (máscaras, lejía, gel hidroalcólico, etc.). Al mismo tiempo, se distribuyeron 12.000 kilos de arroz para paliar la inseguridad alimentaria. Unas 40.000 personas resultaron beneficiarias de estas acciones, en las que se implicaron más de setenta voluntarias y voluntarios que también concienciaron sobre las medidas de prevención frente la Covid-19.
En 2022 se llevaba a cabo en la región otro de los proyectos en el área de salud, concretamente para mejorar la calidad del tratamiento materno-infantil en cinco infraestructuras sanitarias que atienden cerca de 85.000 personas. De este modo, se instalaron una docena de camas hospitalarias y se adquirieron equipamientos como ecógrafos, aspiradores, esterilizadoras, básculas, etc., además de proveer de electricidad y agua a los centros que carecían de ellas.
En los primeros días de la visita, la delegación del Fondo Gallego ya pudo conocer varias de estas instalaciones sanitarias y reunirse con autoridades tanto de Cacheu como de distintos sectores administrativos en los que se estructura la región. En la tarde de ayer se desplazaron a la Isla de Pecixe, donde se desarrollaron los tres proyectos para la dotación de agua potable financiados desde 2021 y de los que se beneficiaron más de 550 familias que viven prácticamente aisladas en las comunidades de Cassaca, Reno y Pessangue. Todas las actuaciones contemplan la construcción de un pozo con un depósito de 4.000 litros y una motobomba alimentada por paneles solares, junto con la canalización hacia las fuentes comunitarias, además de la sensibilización sobre hábitos higiénicos y sobre el empleo correcto de este recurso. Se busca reducir así los problemas de salud derivados de la insalubridad del agua y los esfuerzos físicos realizados por parte de las mujeres y la chavalada, que suelen encargarse de recogerla.
La agenda en terreno continuará hoy miércoles en el Parque Natural de los Tarrafes del Río Cacheu, donde la comitiva conocerá el programa de reforestación de los mangleros. A finales de semana mantendrán al mismo tiempo reuniones con representantes del gobierno central y de la Embajada de España en Guinea-Bissau. Con toda la información recopilada sobre las principales necesidades y demandas en la zona, se decidirán los futuros proyectos con los que el Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad apoyará el desarrollo del país africano.
Uno de los países más empobrecidos
Si bien la República de Guinea-Bissau viene experimentando cierto crecimiento gracias a la subida de precio del anacardo -su principal exportación-, la inestabilidad política ha sido un grave condicionante para su desarrollo. A esto se suma la destrucción del tejido económico y social en la guerra civil de 1998, cuyas consecuencias perduran hoy en día, situándolo entre los diez países más pobres del mundo. El PIB per cápita es de 753€, mientras que la esperanza de vida se halla en los 58 años. No obstante, la riqueza natural y cultural de Guinea-Bissau supone un gran potencial y existen iniciativas locales desde las que se lucha por revertir la situación.




