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La rehabilitación del antiguo matadero de Gondomar, premiada en el certamen Gran de Area 2023

Las Delegaciones de Ourense, Pontevedra y Vigo del Colegio de Arquitectos de Galicia fallan los galardones de los Premios Gran de Area de Aportación a la Arquitectura 2023. Estas distinciones suponen un reconocimiento a la labor conjunta y necesaria de todos los agentes que intervienen en el proceso de gestación y construcción de una obra de arquitectura de calidad desarrollada en las demarcaciones de Vigo, Pontevedra y Ourense. El objeto del certamen es destacar el valor de la obra arquitectónica, una “pequeña pero importante aportación a la arquitectura, a la creación y a la puesta en valor del entorno”.

Después de horas de intensas liberaciones, el jurado seleccionó 13 obras (7 situadas en el área de Vigo, 3 en el área de Pontevedra y 3 en el área de Ourense). Entre ellas está la rehabilitación y puesta en valor del antiguo matadero de Gondomar, de los arquitectos Santos Vila González y Rosa Mouriño Pérez. Se premia la actuación sobre un edifico industrial en desuso que se rehabilita como espacio dotacional polivalente de uso público, revitalizando un entorno degradado de la villa de Gondomar, logrando un fantástico resultado, ejemplo de obra pública y recuperación patrimonial de bajo presupuesto.

El antiguo matadero municipal de Gondomar, obra que data de finales de los años cuarenta del arquitecto Enrique Álvarez-Sala y Moris, se encontraba en desuso desde hace más de 15 años. Por su valor histórico y arquitectónico y su posición en relación a la Villa de Gondomar, se propone su conservación y rehabilitación. Cuenta con una posición estratégica en el casco urbano de la Villa de Gondomar, por lo que se presenta como un emplazamiento idóneo para la localización de una dotación municipal vinculada al río y sus recursos, así como a la recuperación de la identidad labradora de la Villa.

La rehabilitación integral, necesaria para alcanzar un uso idóneo, tuvo en cuenta, por una parte, su tipología edificatoria, edificio en planta de forma de U, pero sobre todo su posición respecto del río Zamáns y Morgadáns, que provoca que en época de lluvias se produce la inundación del ámbito y del propio edificio. Esta situación condiciona el uso y actividades a los que se puede destinar el edificio. El proyecto de rehabilitación asumió la realidad de que el edificio se puede inundar unos días el año, y se proyecta la rehabilitación del edificio entendiendo este como un contenedor en el que se pueden desarrollar distintas actividades, pero no se puede destinar a un uso concreto y estable en el tiempo.

La intervención pensó el edificio como un espacio polivalente, un posible espacio didáctico y cultural donde poder mostrar los recursos hídricos de la Villa y el patrimonio cultural de la misma, o un espacio donde poder hacer actividades sociales, exposiciones, muestras de productos típicos, así como cualquier otra que de acuerdo con los condicionantes de inundación y posición del edificio sean posibles. El proyecto se desarrolló en 5 fases de ejecución de forma que la actuación se pudiera financiar con distintas subvenciones. Se recuperó el edificio original eliminando los añadidos realizados durante su vida útil como matadero. Se liberó el espacio interior del edificio con la idea de crear ese espacio contenedor que pueda albergar los distintos usos polivalentes que se pueden desarrollar y se acondicionó el edificio instalando un sistema de cierre e iluminación.

Este año se presentaron 71 proyectos de muy diversas escalas y localizaciones, que son el resultado que aglutina lo mejor de los arquitectos y de las arquitectas, pero también de todos los agentes de obra que los acompañan en el proceso constructivo, como son los aparejadores, promotores, ingenieros, constructores y demás agentes participantes. Se trata de obras de carácter urbano, habitacional, industrial, comercial o paisajístico, y con escalas también muy diferentes, desde pequeñas intervenciones, casi estratégicas, a otras que incluso resuelven espacios urbanos a escala de ciudad.

El jurado del concurso estuvo compuesto por los presidentes de las Delegaciones de Pontevedra y Ourense, Anselmo Villanueva y Emma Noriega; la tesorera de la Delegación de Vigo en relevo de su presidente, Sonia Alvarado; Alexandra Estefanía Vázquez, colegiada seleccionada entre los premiados de los Premios Gran de Area de la edición anterior, consensuado por las tres delegaciones; un colegiado de cada delegación seleccionado por su Junta Directiva: Lucía Araujo por Pontevedra, Iago Fernández por Ourense, y Joana Covelo por Vigo; y el secretario de la Delegación de Ourense, Antonio Piñeiro, que actuó como secretario del jurado. Según su valoración, en esta edición los proyectos destacaron en aspectos fundamentales como la recuperación del contorno, el uso de prácticas sostenibles y la rehabilitación frente a la obra nueva. “Son proyectos que buscan mejorar la calidad de vida, tener un menor impacto ambiental y poner en valor la contribución de promotores y del resto de agentes que intervienen para hacerlos posible” -manifestó el jurado-.

Los premios Gran de Area nacieron en Vigo en el año 2001 con el objeto de poner en valor y contribuir a la armonía entre arquitecto y promotor, y para alcanzar el mejor resultado arquitectónico y constructivo posible, convirtiéndose en la mayor apuesta y ánimo para el reconocimiento social de esta disciplina. Dada la expectación que generaron, el certamen se amplió a las delegaciones de Pontevedra y Ourense.