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Voluntarios de Proxecto Ríos retiran cerca de 100 kilos de basura de los ríos Zamáns y Miñor

12 voluntarios de Proxecto Ríos de Gondomar y comarca quedaron este domingo como desde hace 12 años en el Puente del Matadero de Gondomar a las 10 de la mañana. Recorrieron 3 kilómetros en diferentes tramos de los ríos Zamáns y Miñor. Retiraron casi 100 kg de basura, mayoritariamente plásticos. En esta ocasión intervinieron mucho más que otros años en el lecho del río, retirando plástico muy viejo que estaba mimetizado con la arena y las arcillas.

Este año encontraron menos basura en las orillas y en los caminos de los ríos, pero prácticamente lo que encontraron, como los últimos cuatro años, es basura juvenil. En dos puntos concretos: debajo del acueducto del Bravo, patrimonio singular catalogado, y en un sauce situado a escasos 150 metros río abajo del campo de fútbol de As Cercas, que lleva muchos años sirviendo de cobijo y de soporte de la chavalada.

“Creemos que falla algo en la sociedad cuando el patrimonio sufre este trato por parte de un sector de la sociedad. Padres, docentes y Ayuntamiento tienen que tomar nota. La educación es capital para crear sensibilidad cara el patrimonio material y natural. Por otra parte las medidas coercitivas, multas… son necesarias para frenar estas actuaciones. El Ayuntamiento tiene mucho que hacer, divulgando y utilizando el aparato propagandístico que tiene para mejorar esta situación”, apunta Pablo Casal, coordinador de Proxecto Ríos en Gondomar.

“No podemos pensar que limpiando una vez el año van a solucionarse las cosas. Los cursos fluviales tienen que estar limpios la mayor parte del año sino todo. La foto de hoy está muy bien pero para mojarse por los ríos de verdad hay que trabajar en varios ámbitos y llegar a comprometerse de verdad. Estamos ante un problema de salud pública, los plásticos están, por desgracia, en nuestros alimentos y bebidas. Es tarea de todos revertir esto; reducir, reutilizar, reciclar y limpiar todo lo que se pueda los cursos fluviales y la costa. Por no hablar de las plantas y árboles invasores que hay”, concluye Casal.