El cartón, plástico y voluminosos colapsan la recogida en Baiona

Los contenedores llenos es uno de los problemas que más quejas suscita entre los vecinos de Baiona y aunque si bien es cierto que su configuración es insuficiente, los datos facilitados desde la Administración local también reflejan que los hábitos de los usuarios no es que ayuden en gran medida a atajar la problemática. Y es que el balance de 2020 en toneladas de escombro, desbroces y podas lo sitúa a la cabeza de la comarca llegando a triplicar a municipios como Ponteareas.

Desde el Concello inciden en que esta tendencia se ha visto acentuada desde el cambio de normativa con el veto a empresas a las que aplican tasas por uso. Asimismo, desde la pandemia también han registrado un cambio de hábitos, si antes de la crisis sanitaria los contenedores de recogida selectiva se vaciaban en invierno una vez por semana y dos en verano. Ahora el servicio se está realizando a diario tras el boom registrado y que también afecta a los voluminosos. El alcalde Carlos Gómez explicó que en este sentido se está yendo hacia atrás y es necesaria la elaboración de un análisis DAFO que establezca el punto en que se encuentran, cuáles podrían ser las soluciones y lo más importante, cuánto van a costar estos cambios a las arcas públicas. Pese a que aboga por un servicio municipalizado tampoco se cierra a otras opciones como una posible privatización. Aun así, esta posibilidad solo se plantearía en el peor de los escenarios posibles. Pese a todo manifiesta, “no podemos cerrarnos a nada”.

El regidor parte de la base de que en la actualidad existe un desajuste en las necesidades reales y las ofertadas y ni los concursos ni los refuerzos equilibran la balanza, como por ejemplo la licitación para el mantenimiento de zonas verdes, la península de Monte Boi y parroquias. “Se adjudicó por 127.000 euros, si hablásemos de condiciones reales nos pondríamos como mínimo en 470.000”, asevera, mientras reitera que la cobertura prestada por ese importe es muy insuficiente.

La situación se lleva a duras penas en temporada baja, pero cuanto llega el verano la población se multiplica y la basura también, lo habitual es recurrir a un servicio extra contratado bajo el mismo procedimiento y con duración de dos meses. El de 2022 se cerró por 47.000 euros y todavía así tampoco se lograron grandes resultados. Pese a todo Gómez manifiesta que la situación afecta a todos los vecinos y que “la limpieza no solo se debe de ofrecer a los visitantes”.