El agua en Baiona, bajo mínimos

Se cumplen dos semanas después de que la Xunta declarase la alerta por sequía en dos de los tres municipios que componen el Val Miñor. Baiona y Nigrán llevan días con la mirada fija en el cielo aguardando que la meteorología les dé un respiro y pese a que para este domingo y lunes se esperan lluvias, las previsiones apuntan a que serán moderadas. Aunque todavía queda para llegar a un escenario real de restricciones, los alcaldes Carlos Gómez y Juan González comienzan a hacerse una idea de lo que supondría este panorama para la población. Si algo corre en su favor es que con la drástica reducción del turismo tras el verano, la merma semanal del nivel de los embalses de Baíña y Zamáns se redujo a la mitad, de un 5% semanal a un poco más de un 2 en el caso de la villa marinera y de un 4% a un 1 en el caso de Nigrán. Aún así Baiona es el que peor panorama tiene dadas sus posibilidades de suministro. La cuestión reside en que si su captación se queda sin agua esta situación arrastraría a su vecino, puesto que tendrían que conectarse al de Zamáns mediante un trasvase pasando de este modo a alimentar a los dos municipios. “Todavía no estamos en esa situación y confiamos en que llueva a corto plazo”, manifiesta González.

A fin de optimizar el ciclo del agua el regidor baionés confirmó que están manos a la obra para adaptarse al Plan de sequía de la Xunta y en el mes de octubre comenzarán con la sectorización de la red de abastecimiento para poder detectar pérdidas en los colectores y actuar en caso de que baje del 80% entre captación y punto de destino. El nuevo sistema que tiene una implantación relativamente rápida consiste en la instalación de unos contadores digitales inalámbricos que se instalarán en zonas clave de los recorridos. Con el cálculo diferencial obtenido del caudal podrán detectar dónde se producen las pérdidas de eficiencia del entramado de tuberías que cubren toda la localidad. Comenzarán por la monitorización de Santa Cristina, proseguirán por Sabarís-Belesar, Baíña-Baiona y finalmente Baredo. Gómez se reunió con técnicos de Gestagua en la tarde del pasado jueves y le confirmaron que el material necesario ya está encargado. Pese a todo no se descartan otras acciones y la próxima semana tiene programado un nuevo encuentro para evaluar la evolución de la sequía.

Por el momento las medidas adoptadas para reducir el consumo no han cambiado desde el mes de julio, ambos municipios suprimieron los baldeos, el riego en rotondas y zonas verdes, el corte de agua en duchas y lavapiés del litoral así como la puesta en marcha de campañas de concienciación entre la ciudadanía, a la que no se recomienda el uso del agua más allá de las necesidades principales como puede ser el llenado de piscinas.