Una manada de jabalíes causa estragos en Gondomar

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Belén Giráldez e Daniel Álvarez suxeitan o informe veterinario xunto á súa cadela “Cora”, que se recupera do ataque sufrido.

Los vecinos del Lugar de Xián en Gondomar aseguran estar sufriendo un acoso y derribo por parte de un grupo de jabalíes que campan a sus anchas cada vez más cerca de las zonas habitadas arrasando con los campos de maíz y embistiendo todo animal que se encuentran a su paso. Según explicaron, la ola de calor provoca que cada vez se acerquen más por esta zona para refrescarse en un río próximo sumado al alimento que encuentran en las inmediaciones, sin importarles la hora del día y cada vez con menos respeto al ser humano.

La situación es tal que hace tres días, pasadas las 23:00 horas, mataron a un perro justo en la puerta de una de las viviendas y temen que como no se ponga freno a su avance, la próxima vez sea uno de los residentes los que sufran los ataques. “Por aquí todos pasean a primera hora de la noche y empieza a ser muy peligroso”, apuntan.

A su reciente pérdida, sus propietarios, Daniel Álvarez y Belén Giraldez, casi se quedan sin otra de sus mascotas, “Cora”, un cocker que fue sorprendido hace poco menos de un mes cuando Daniel salió a las 8:30 horas con sus caballos. A causa de las heridas su perra tuvo que ser atendida de urgencia en el veterinario con diagnóstico grave con múltiples brechas por todo el cuerpo. Ahora ya está prácticamente recuperada, con la pena de haber perdido a uno de sus perros hace 72 horas y una factura de más de mil euros. Tras denunciar lo sucedido ante la Guardia Civil y Policía Local se pusieron en contacto con el 112, que les comunicó que son conscientes de la superpoblación de jabalíes a lo largo y ancho de la geografía gallega y que en pocos días mandarán a técnicos de Medio Rural para evaluar la situación. Una vez que les autoricen a hacer una batida, más de 10 cazadores se encargarán acabar con las constantes intrusiones de estos animales salvajes tanto en Xián como en Cernada, otro de los puntos críticos en Vincios.

Mientras aguardan a tener el visto bueno de la Administración los vecinos toman sus propias medidas para tratar de disuadirlos y de este modo evitar que sigan haciendo destrozos en sus propiedades. Daniel, que además de los ataques a sus mascotas también perdió una parte considerable del maíz de su plantación, instaló unas tiras de plástico negras a lo largo de su propiedad y no duda en salir para hacerles frente en cuanto los oye. “Nos comentó un experto que la medida los frena”, aclaran. Otro de sus familiares que tiene un campo en la misma zona tomó una solución más drástica con la colocación de un pastor electrificado con la que cercó una de sus fincas, la otra quedó completamente destrozada. Además hace guardia desde un puesto elevado a fin de espantarlos en caso de que aparezcan. Pocos metros más arriba otro de los cañaverales lucía la misma estampa con todas y cada una de las cañas partidas a tres palmos del suelo y sin espigas. “Tienen el circuito hecho y nos van a dejar sin nada”, rematan.