Medio millar de personas acompañaron al Apalpador en sus visitas al Val Miñor

El Apalpador vivió un nuevo éxito de público en sus visitas a los ayuntamientos de la provincia dentro del programa Nadal en Galego organizado por el departamento de Lengua de la Diputación de Pontevedra. Fueron más de 7.000 niñas, niños y mayores las y los que pudieron disfrutar de su música, los títeres, historias y pasacalles en los que se fomentó el “amor a la Navidad gallega” y se divulgó la necesidad del cuidado de la lengua, el medio ambiente o la alimentación saludable y los productos locales.

En el Val Miñor fueron cerca de medio millar de personas las que acompañaron al Apalpador en sus actuaciones. En Gondomar el día de Navidad hubo incluso una recepción de las autoridades del ayuntamiento, con una preciosa sesión y un pasacalles “robando” el trineo de Papa Noel para contarle a los pequeños de la zona “la verdadera historia de que Papa Noel era gallego, emigrante del Courel, que tenía una tía en Gondomar y viajó hasta Laponia donde lo llamaban Papa Courel que en laponés se traduce como Noel”.

En Nigrán la sesión tuvo lugar según las palabras del Apalpador “en un parque precioso” y con muchas niñas y niños, “donde una señora nos dijo que éramos una verdadera universidad rodante”. En Baiona se realizó una magnífica sesión nocturna donde después del pasacalles extenso “se juntaron casi cien personas pidiendo más y más”.

La diputada de Lengua María Ortega señala que este año estaban previstas más actuaciones que nunca, en 43 ayuntamientos, en los que fue preciso además realizar varios pases de las actuaciones (hasta 62 en total) debido a la afluencia de público por petición de los vecinos, que participaba tanto de manera activa en las sesiones de cuentos musicados o como espectadora de los pasacalles. De hecho, por motivo de la COVID, a pesar de la alta incidencia, solo hubo cuatro municipios que decidieron cancelar, por lo que la nacionalista mostró su satisfacción de lo bien que funcionó la iniciativa, que tuvo que extenderse desde el 20 de diciembre hasta el 4 de enero por la cantidad de funciones previstas.

El propio Apalpador también destacó que el viaje por la provincia fue “un sueño, un verdadero sueño, un regalo de la vida inolvidable” y un viaje “más interesante y aventurero, el más hermoso que nunca hice” por las dificultades de la pandemia y también por el mal tiempo.

Este año se incorporaron novedades como los regalos forestales (se repartieron 220 árboles autóctonos como alcornoques, laureles y érbedos), que hicieron que el proyecto se convirtiera en una verdadera “universidad rodante” divulgando los nombres de las piezas, sus características, los entornos de la montaña gallega, de los espacios naturales de la provincia de Pontevedra: un aula-escuela que promovió comportamientos de conocimiento y protección de los elementos de la naturaleza, fomentando el reciclaje y compostaje.

Se puso en marcha también un proyecto audiovisual con títeres de la mano de la compañía de Marín “Tarabelos, títeres e contacontos” y de los creadores audiovisuales y plásticos de Pontevedra, Belén Velero y Cris Lores que hicieron nacer una historia vinculando la Sierra del Courel con el roble de Santa Margarita en un viaje desde Folgoso do Courel hasta Pontevedra.

Se creó, además, “A banda da montaña” transformando el viaje en un musical de calle introduciendo nuevos sonidos y composiciones musicales con el saxo, guitarra, peitoque, gaita, cavaquiño y acordeón diatónico con acordes tradicionales gallegos. En ella, además del Apalpador (Anxo Moure), participaron Servando Barreiro (músico con una larga trayectoria, trabajos editados y varios reconocimientos y premios); Viridiana Barreiro (estudiante de conservatorio y saxo de la banda de Bembrive); y Brais Moure: Músico aficionado, monitor de tiempo libre titulado y estudiante del Ciclo de Educación Ambiental de A Granxa en Ponteareas.

Las visitas del Apalpador se dividieron este año de manera comarcalizada, intentando hacer el mayor número de sesiones por día en espacios lo más próximos posible con el fin de reducir la huella ecológica de las emisiones del transporte y mitigar el cambio climático.