La Unidad de EII del Área Sanitaria de Vigo celebra una nueva jornada de colaboración con los pacientes

La Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Área Sanitaria de Vigo celebró una nueva jornada de colaboración con sus pacientes. En esta ocasión, el tema a tratar fue la importancia de la ingesta de determinados alimentos en la evolución tanto de la Enfermedad de Crohn cómo de la Colite Ulcerosa, bajo el epígrafe “Dieta y nutrición en la EII”.

La jornada de colaboración con los pacientes alcanzó ya su tercera edición y en la misma se abordaron determinados aspectos relacionados con los hábitos dietéticos de los enfermos y la forma de mejorarlos en la medida de lo posible.

La reunión se complementará con unos talleres de cocina saludable, desde ayer y hasta el jueves, en la que se mostraron trucos para incorporar buenos hábitos dietéticos a las rutinas diarias de los pacientes.

“La dieta es uno de los factores ambientales implicados en la aparición de la EII y es uno de los aspectos que más preocupa a los pacientes ya que puede influir en la evolución de la enfermedad”, explicó Vicent Hernández, facultativo de la Unidad.

Respecto al desarrollo de la enfermedad, se observó que comer una elevada cantidad de grasa, ácidos grasos poliinsaturados y carnes se asocia con un mayor riesgo de desarrollar una Enfermedad de Crohn (EC) o una Colite Ulcerosa (CU), mientras que una ingesta de elevada de verduras disminuye el riesgo de desarrollar una CU.

La EII es una enfermedad inflamatoria, que cursa con diarrea y mala absorción, por lo que en fases de actividad puede llevar a desnutrición. “Por otro lado, muchos pacientes refieren un empeoramiento clínico con determinados alimentos, por lo que pueden desarrollar conductas de evitación, lo que a largo plazo puede empeorar su estado nutricional”, subrayó Vicent Hernández.

Patrones dietéticos negativos

El doctor Hernández explicó que la enfermedad de Crohn y la Colite Ulcerosa son enfermedades inflamatorias intestinales (EII) crónicas de etiología desconocida. Se considera que aparecen como resultado de la interacción de factores genéticos, inmunológicos y ambientales, que dan lugar a un proceso inflamatorio continuo. El aumento generalizado de la incidencia descrito en los últimos 20-30 años parece paralelo a la expansión de un estilo vida “occidentalizado”, en el que muchos de los aspectos relacionados con la “occidentalización” se asociaron al riesgo de desarrollo de EII.

En relación a la evolución de la enfermedad, poco a poco se va conociendo que determinados patrones dietéticos (similares a los implicados en la aparición de esta) pueden tener un impacto negativo, y algunas intervenciones nutricionales demostraron ser útiles para controlar la enfermedad.

Por este motivo, cada vez más en las Unidades de EII se presta una especial atención a la dieta de los pacientes, y se busca la colaboración entre diferentes profesionales en este campo para conseguir un mejor control de la enfermedad y recuperar su impacto en el estado nutricional de los enfermos.