La Fundación Laxeiro acoge hasta el 20 de septiembre “Laxeiro, as viñetas que non foron ao prelo”, una selección de dibujos inéditos realizados por el artista en los años 20 del siglo pasado. La muestra fue inaugurada esta mañana por el alcalde.
En su intervención en el acto, Abel Caballero destacó que las obras realizadas por Laxeiro en su juventud evidencian su profundo conocimiento del dibujo y la capacidad de expresión plástica que lo proyectaron como uno de los grandes artistas del siglo XX.
“Laxeiro, as viñetas que non foron ao prelo” recopila una serie de obras sobre papel que son el antecedente del trabajo periodístico que le dio a Laxeiro la fama como artista en toda Galicia cuando tenía entre veinte y veintidós años. Además, los dibujos tienen un indiscutible interés histórico, narrativo, plástico o estético.
La Fundación Laxeiro rescata un pequeño grupo de dibujos inéditos de los años veinte, en los que se puede rastrear una gran parte de las características que definieron su trabajo posterior. La exposición, producto de la labor de investigación que la Fundación lleva a cabo de manera continuada, reivindica un Laxeiro muy joven, totalmente insertado ya en las corrientes internacionales de las vanguardias de entre guerras. Así, rescata del olvido una serie de dibujos realizados por Laxeiro en la segunda mitad de los años veinte, cuando el pintor, apenas salido de la adolescencia y retornado de La Habana, ya tenía decidido ser artista.
El título obedece a que, por su estilo y también por la técnica utilizada, estos dibujos se asemejan mucho a los conocidos como los Monos de Laxeiro, una serie de cuarenta y nueve viñetas que el artista publicó en los periódicos El Pueblo Gallego y Faro de Vigo entre 1928 y 1930, en el que fue su primer trabajo. Las viñetas fueron recuperadas en su totalidad por la Fundación Laxeiro en 2018 y se mostraron en la exposición titulada “Os Monos de Laxeiro. Obra humorística na prensa”, para la que se publicó el libro con el mismo título, en la editorial Laiovento.
En la inauguración de la muestra participaron Carmela Silva, primera teniente de Alcaldía; Gorka Gómez, concejal de Cultura; Javier Buján, comisario; Carlos García-Suárez Otero, Director General de la Fundación Laxeiro; Paula García-Suárez Fernández, vicepresidenta segunda de la Fundación Laxeiro.
Interés histórico
Los dibujos ilustran el trabajo de un Laxeiro muy joven que, en esos años veinte ya se veía como artista y andaba a la búsqueda de su propio lenguaje. En La Habana, el joven Laxeiro ya fuera a clases de dibujo y pintura y había desarrollado trabajos artísticos como ayudante de escenografía en el Teatro Martí, proyectista de vidrieras y dibujante publicitario. Había presenciado además una exposición de Xesús Corredoyra y otra de Ignacio Zuloaga quelo impresionaron hondamente, además de por la calidad de ambos artistas, por el tratamiento de la luz de los dos autores, y la coincidencia con la experiencia visual de la Galicia interior a la que Laxeiro pertenece. El predominio de la oscuridad y del color negro conectaba de forma muy directa con la sensibilidad de Laxeiro, como se puede apreciar en sus primeras obras, y, de forma casi paradigmática, en algunas de las que componen esta exposición, en las que el color negro define la iluminación de la escena y también su tono expresivo, al servicio de dos escenas mortuorias.
Narrativa
Desde un punto de vista narrativo, a pesar de que no está presente la vertiente mágica que caracterizó una parte importante de su obra posterior, en estos dibujos encontramos los principales temas de la condición humana, como son el trabajo, la fiesta, la maternidad, el amor y la muerte, un hilo conductor que anuncia el interés argumental del pintor que, con diversas variaciones será el gran tema de su producción: el factor humano en general y más concretamente, las clases populares, como en aquellos años sucedía con la mayoría de los artistas de las vanguardias internacionales.
Plástica
Estos dibujos tempranos, parecen estar hechos para su reproducción mecánica, debido a la economía cromática -se trata de dibujos en blanco y negro- y la construcción de sombras a partir de la aplicación de tintas grises panas, o de líneas que hacen el efecto de sombreado. Todos ellos, recursos que funcionan muy bien en la reproducción fotomecánica de los periódicos.
Estética
Se observan diversas tendencias representativas de los primeros años del período de entre guerras, como el interés por la línea clara, y la construcción de los volúmenes mediante el recurso de planimetrías con diferentes saturaciones de grises, en consonancia con las aportaciones de los movimientos postcubistas, como se puede apreciar en la pareja de novios. Por otra parte, apreciamos la adhesión a una cierta renovación del tenebrismo, introducido en España por José Rivera y El Greco, entre otros, y continuado, a principios del siglo XIX, por el Goya de las Pinturas negras y, ya en los primeros años del siglo XX, cultivado con profusión por José Guitérrez-Solana, además de por Xesús Corredoyra e Ignacio Zuloaga que recogieron esa herencia estética y simbólica en su pintura. En el caso de estos dibujos de Laxeiro, se trata de un tenebrismo que se da con total coherencia en la forma y en el contenido, en las dos piezas de temática funeraria.
Este Laxeiro joven, ya radical en sus planteamientos, es quien de combinar los recursos expresivos con otros registros, también muy de la época, como ese trazo gestual, a veces casi mancha, que con el paso del tiempo sería uno de sus señales de identidad y que aquí podemos ver en la mayoría de las obras de la exposición. Estamos, por tanto, ante un Laxeiro muy joven, que ya se decanta por una obra radical, de gran fuerza expresiva y una temática centrada en la peripecia humana, principalmente, en escenas populares, que oscila entre la ternura de la niñez y la juventud, un cierto naturalismo en las escenas populares de trabajo, un cierto acercamiento a la caricatura en las escenas festivas de músicos, y una brutal crudeza en las escenas funerarias. Estos dibujos recuperados acercan mucha información sobre la posterior evolución de Laxeiro. Esa facilidad para catalizar en su obra todas las épocas que vivió a lo largo del siglo XX, estaba ya en aquellos primeros años de búsqueda de una mirada propia, incluso antes de viajar a Madrid y estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y visitar el Museo de El Prado.

