Baiona a través de la cámara de fotos de Caíno

El pintor baionés Caíno Vasconcellos presentó este sábado en Baíña su segundo libro, “Os ollos no tempo”, con prólogo de Anxo Rodríguez Lemos. Ya hace diez años, publicaba el primero, “As portas ausentes”, una obra de poemas que recogía los pensamientos y las sensibilidades más íntimas del artista. En este año de pandemia deja los pinceles por un momento, y nos acerca a una nueva obra literaria. Alrededor de cientos de imágenes recogidas con su cámara a la vuelta de Londres, el pintor muestra una antología de la Baiona del pasado, de los tiempos de niño, de cuando fuera mozo.

Nos lleva con su mirada a la casa de la Xurela, al campo de la Palma, a “Villa Lola”, al puerto de Mojines, a la casa del Ferreiro, a la huerta de las “Parralas”, al Balneario, a la Lagharteira, al Bosque, o a las casitas de la Puerta de la Villa y de Laxe, donde se juntaron las caritas de los pequeños de Corea con la de otros chicos que jugaban al currillo, y soñaban con bailar la Danza de las Espadas delante de la Virgen de la Anunciada.

“En el 1973 volví a Baiona después de dos años en la capital británica, y traje una cámara de fotos. Hice un montón de retratos de paisajes, de rincones, del mar, del monte, de las calles viejas… de las mujeres, de los hombres, de los niños… la ojeada hermosa de la vida y del alma de Baiona y su entorno”, comenta Caíno. “Hoy una pequeña parte de estas fotos, con otras que tenía más antiguas, me sirvieron para mostrar las miradas de la infancia, y vislumbrar de nuevo esos rincones perdidos, pero vivos aún en el recuerdo y la memoria”.

“Las vidas marcharon desgraciadamente en el colo de la muerte y sus paisajes fueron estropeados por el destrozo urbanístico que cementó espacios hermosos, la belleza de edificios arquitectónicos importantes, el bosque y las huertas de riqueza en flora y fauna irrecuperables. Hoy sería un reclamo para atraer turismo, camino por el que se apostó en aquellos años, y que ahora recorremos con dificultad e inquietud”, lamenta el pintor baionés.

“Con este sencillo y emotivo trabajo quiero evocar los tiempos amados, en los lugares de mi infancia libre y alegre, y sobre todo, las personas, mujeres y hombres, trabajadores sacrificados que lucharon y padecieron la infamia, la injusticia y la miseria, y que pelearon y sufrieron para recuperar la justicia, la libertad, el bienestar y la paz que disfrutamos hoy”, concluye Caíno.