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Baiona finaliza las obras de ampliación de la senda fluvial de Baredo

Baiona acaba de rematar una de las obras que más obstáculos tuvo que sortear el tripartito tras su investidura en junio de 2019. La ausencia de un proyecto real de construcción de la segunda fase de la senda fluvial de Baredo provocó múltiples problemas que obligaron a paralizar los trabajos dilatados hasta cerca de dos años, frente a los tres meses estimados inicialmente en los pliegos y que desembocaron en un sobrecoste final de 36.000 euros sobre los 143.317 euros por los que se adjudicó su construcción a la UTE Baredo.

El primero con el que tuvieron que lidiar fue el relativo al conflicto vecinal creado nada más comenzar las obras, ya que parte del trazado invadía terrenos privados pese a que el recorrido está planteado sobre territorio de dominio público. Una situación que en agosto de 2019 les obligó a frenar en seco hasta noviembre de 2020. Sin embargo los atrancos no acababan más que comenzar. Inclinaciones de más del 7% en la ruta, la ausencia de un puente necesario para materializar la proyección de la senda, cotas a ras de cauce, ausencia de barandillas o la falta de accesos a personas con movilidad reducida son solo algunas de las incorrecciones que obligaron al equipo de Gobierno a modificar sustancialmente un proyecto que en boca del edil de Vías y Obras, Óscar Martínez, “estaba hecho a base de remiendos sobre una memoria”.

De este modo la construcción de las pasarelas de madera de tan sólo 500 metros de longitud se convirtió en una auténtica “gymkana”. Según explica Martínez, sobre el importe de adjudicación fijado en 143.317 euros sumaron todas las certificaciones que elevaron el importe a 157.644 euros. El suplemento por la Diputación en base al margen del 10% sobre el total contemplado para contratiempos, y que la Administración local exprimió al máximo. Aún así tendrán que afrontar un pago extra fijado en 20.937 euros para lo que será necesario recurrir a las arcas municipales.

Ya con los trabajos rematados, que entre las dos fases rondan 1,5 kilómetros de longitud, tanto vecinos y visitantes pueden completar el trayecto que culmina en el lugar de A Torre aunque el alcalde Carlos Gómez califica el proyecto inicial encauzado en la recta final del mandato de los populares de “auténtica chapuza” ante las prisas para conseguir la financiación procedente del Plan Concellos de la Diputación. “Durante la primera reunión mantenida con los propietarios de terrenos afectados por donde discurre la senda fluvial de Baredo, pudimos comprobar que sin previo aviso dos de los solares quedaban cortados por la mitad”, explica al tiempo que recrimina la actitud de los populares. “Independientemente de que las pasarelas discurran por suelo de uso público, lo mínimo es ponerse en contacto con los propietarios de los terrenos para comunicarles las actuaciones”, concluye.