La Estación Areeiro revisó en el 2020 más de 400 árboles de Baiona y otros 13 ayuntamientos de la provincia

En el marco de la intensa labor en materia forestal y agraria que desarrolla en la provincia, la Estación Areeiro de la Diputación de Pontevedra también lleva a cabo a lo largo del año una labor de evaluación del estado general y del riesgo que pueden presentar los árboles de espacios verdes de los municipios de la provincia, la petición de los propios ayuntamientos. De este modo, a lo largo del pasado 2020 y a pesar de pandemia, la EFA examinó más de 400 árboles de una veintena de espacios en un total de 14 ayuntamientos (Baiona, A Estrada, Pontevedra, Tomiño, Mondariz, Mondariz-Balneario, Marín, Caldas, Vilagarcía, Tui, Ribadumia, Bueu, Cerdedo-Cotobade y Cambados).

De la citada cifra de 400 árboles, cerca de 300 corresponden a los examinados en espacios municipales como áreas ajardinadas, plazas, paseos y vías, mientras que otro centenar formaba parte de espacios verdes forestales o áreas recreativas. El balance supone un incremento respecto de las solicitudes recibidas en el 2019, que realizaron en aquel año doce ayuntamientos de la provincia. Las peticiones fueron muy variadas, desde las propias solicitudes de las evaluaciones del estado de los árboles y las actuaciones a desarrollar segundo el observado, hasta la petición de consejos para la recuperación de espacios verdes más o menos abandonados. En este sentido, el tipo de evaluación varió según el estado observado al llegar al lugar y unos 200 árboles requirieron un análisis detallado pie a pie. En lo que respecta a las especies evaluadas fueron diversas, aunque los plátanos de sombra fueron los dominantes este pasado año, seguidos por robles, pinos, tileiros, alcornoques, sequoias y otras.

Areeiro recibió también algunas solicitudes de particulares, que se atienden sólo en caso de que se trate de una situación especial cómo lo es árboles o formación singulares recogidas en el Decreto 67/2007 de 22 de marzo, que regula el Catálogo Galego de Árbores Singulares, y siempre que se reciba con la correspondiente documentación de inspección y toma de muestras. En el 2020 una solicitud proveyó de la propietaria de uno de eses pies.

Los estudios se inician siempre con una evaluación visual del espacio, para determinar las condiciones en las que crecen los árboles. Después sigue el examen del ejemplar, también visual analizando todas las partes del árbol, y complementada, si es preciso, con instrumentos de diagnóstico como el tomógrafo de impulsos sonoros, el resistógrafo y otros. A veces, especialmente cuando se observan síntomas, también se toman muestras de suelo o de la planta para hacer los análisis fitopatológicos y edafológicos en los laboratorios de la EFA. Del estudio pormenorizado del conjunto de datos obtenido con estos procedimientos se elabora el informe, donde se indican los defectos observados, la situación estructural y fitopatológica de los árboles y las recomendaciones de actuación.

Entre los problemas encontrados en los distintos espacios figuran la excesiva densidad, copas de árboles que se interfieren entre sí, formas y portes muy alterados por actuaciones humanas realizadas en el pasado y no mantenidas en el tiempo, fallos en los cortes de poda, troncos sinuosos, engrosamientos a diferentes niveles, abundantes brotes chupones, protuberancias con tejido desorganizado, copas desequilibradas, huecos con madera seca, tocones viejos en descomposición, desgarros de ramas de diferente diámetro sin sanear, ramas secas o suelos pavimentados o excesivamente compactados, entre otras.

En cuanto a las actuaciones aconsejadas, en muchas ocasiones implican operaciones que deben ser realizadas por personal cualificado y experto, (debe hacerlas una empresa especializada), y en el resto puede ejecutarlas el personal propio del ayuntamiento, pero en todo caso Areeiro aporta las recomendaciones básicas a seguir.