Una de las consecuencias inmediatas de las obras de ampliación de la lonja de Baiona, cuyo inicio está previsto hacia el segundo trimestre de 2021, será la pérdida de un número considerable de las plazas de aparcamiento ubicadas en la explanada trasera del puerto. Con tal motivo Portos de Galicia está aprovechando para actualizar el censo de tarjetas de autorización para acceder al parking, dejando sólo las pertenecientes a aquellos marineros de la cofradía que en la actualidad están en activo. Pese a que desde el organismo dependiente de la Xunta no pudieron hacer una estimación de cuántos dispositivos fueron retirados, fuentes cercanas al pósito baionés afirman que ya fueron dadas de baja en torno a medio centenar.
Los problemas de espacio dentro del recinto se vienen detectando desde años atrás, agudizados sobre todo cuando coinciden la totalidad de marineros en las instalaciones marítimas. “En momentos puntuales directamente no tenemos donde aparcar y nos vemos obligados a dejar los coches por donde podemos como por ejemplo en la rampa. Es lógico pensar que en el momento que reduzcan las plazas para construir el nuevo edificio el contexto empeore”, explica Susana González, patrona mayor de la Cofradía La Anunciada.
Según explicó, la situación guarda más complejidad de la que aparenta, ya que al no haberse hecho un seguimiento de las tarjetas de acceso durante años estas no hicieron más que ir en aumento de manera descontrolada. De este modo marineros jubilados, familiares, o directamente personas ajenas al pósito podían hacer uso de los aparcamientos sin ningún tipo de restricción, incluso los hay que hacen uso de ellos dejando vehículos estacionados durante días. Otro de los supuestos difíciles de controlar es el de personas que dejan de formar parte de la tripulación de un barco y se procede a la contratación de nuevos efectivos. “Ellos vienen y van y en muchos casos no las devuelven, el patrón pide otra y se la conceden y así se van duplicando”, explica González.
Más de 1,4 millones
A mediados de diciembre se licitaron dos proyectos diferenciados aunque complementarios para mejorar y redistribuir el complejo marítimo baionés, que cuenta con 20 años de antigüedad. Por un lado la construcción de un edificio de planta baja que albergará 27 departamentos destinados a los miembros de la cofradía y que en la actualidad se encuentran en el inmueble original. Tendrá una planta de 291 metros cuadrados con un precio de salida de 422.646 euros y se construirá en la parte trasera. Por otro figura la remodelación interior de la lonja de 848 metros que se destinará a la recepción, venta, manipulación y distribución del producto, se mejorará la eficiencia energética y se renovarán elementos internos como las cámaras de frío por un importe de 999.606 euros. Además se contempla un espacio para la colocación de depósitos de agua, bins, en donde los marineros podrán dejar sus capturas hasta la subasta. Tiene un plazo de ejecución de 9 meses y el periodo de presentación de ofertas finalizó a mediados de enero.

