Nigrán renueva los colectores de Pracíns en Chandebrito

El Ayuntamiento de Nigrán apuesta por preservar las traídas de aguas vecinales invirtiendo en aquellas que desean mantener de cara al futuro este servicio básico para las parroquias de Camos y Chandebrito, donde el abastecimiento municipal no cubre el 100%. Así, considerando que las nuevas regulaciones sanitarias o fin de concesiones obligan a la mayoría de las comunidades existentes a emprender obras en sus instalaciones y tramitar documentación, el Ayuntamiento invirtió 55.000 € para contribuir en este propósito. Actualmente se está trabajando en la renovación de los colectores de Pracíns y en la instalación del clorador en O Castro, ambas en Chandebrito, donde no existe ningún abastecimiento municipal. Previamente el Ayuntamiento colaboró con las traídas de A Rotea y Piñeiros (las dos en Camos). En todos los casos manifestaron en sus respectivas asambleas su interés en mantener el suministro de cara al futuro y de recibir para ello la ayuda del Ayuntamiento.

En concreto, en la comunidad de Pracíns, que da servicio a 34 hogares, el Ayuntamiento inició esta semana la sustitución de 600 metros de tubería con conexión directa a su captación, lo que permitirá mejorar el servicio y que no sufran las habituales secas del verano, igualmente, se les realizó una memoria para poder proceder a su regularización sanitaria y de la propia concesión. Paralelamente y en la misma parroquia, el Ayuntamiento está trabajando con la de O Castro para instalar un clorador (previamente se había renovado el cierre perimetral, se habían instalado mosquiteras y señalización idónea).

“Las traídas de Camos y Chandebrito dan servicio ancestralmente a más de 200 hogares a los que aún no llega el abastecimiento público, por lo que consideramos que es deber del Ayuntamiento compensarlas garantizando su continuidad y seguridad sanitaria”, explica el alcalde, Juan González, quien el año pasado mantuvo un encuentro con representantes de las 7 comunidades de aguas existentes en la localidad (3 de ellas en Chandebrito y 4 en Camos) para precisamente ofrecer esta colaboración. “Iniciamos los trabajos de regularización en aquellas que demandaron nuestra ayuda, pero mantenemos esta puerta abierta para todas las demás en el momento en que se decidan. Las comunidades con las que el Ayuntamiento colabora mantienen su independencia total y absoluta y siguen siendo los titulares de sus recursos, es una decisión de los comuneros regularizarse con nuestra ayuda o sin ella”, insiste el regidor.

De este modo, con el fin de adaptarse a la normativa sanitaria, el Ayuntamiento invirtió cerca de 55.000 € en diferentes obras en Lapela, Rotea, O Castro y Pracíns. Según el informe de las necesidades, en algunos casos fue preciso renovar los colectores, en otros instalar cloradores, mosquiteras, señalización… e incluso trabajo administrativo.

“Todas las traídas comunales son de tiempos ya remotos donde no había ningún tipo de regulación, algunas fueron adaptándose a los requerimientos y otras quedaron prácticamente igual, pero hay que reconocer que, gracias a estas entidades, fue posible fijar población en el rural y mejorar sus condiciones de vida; forman parte del patrimonio gallego y consideramos que ahora es el momento de que el Ayuntamiento colabore con ellas al tiempo que continuamos ampliando el abastecimiento público”, considera el alcalde, quien incide en que paralelamente el Ayuntamiento cubrió en estos años el 100% de la parroquia de Parada y buena parte de Camos, donde proseguirá con los barrios de O Carballal, A Cruz, y la vecina Tarela.

Las comunidades de aguas son una figura muy extendida en toda Galicia, especialmente en el rural, donde la dispersión poblacional dificulta el abastecimiento público, allí ancestralmente se formaron estas comunidades por iniciativa de los propios vecinos. Se estima que en Galicia pueden existir más de 5.000 captaciones comunitarias, que abastecen a alrededor de ‪300.000‬ hogares. La mayoría de ellas se regularizaron a finales de los años 70 o comienzos de los 80, con concesiones a 20 años, por lo que las comunidades de aguas afrontan ahora la segunda renovación de su concesión.