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La labor de la CEMMA permite la catalogación de la toniña, en peligro de extinción

La contribución de la labor de investigación de la CEMMA, durante 30 años, permitió el cambio de catalogación de la toniña, Phocoena phocoena, a una categoría de mayor protección. Se publicó ayer en el BOE la resolución por la cual desde el Ministerio de Transición Ecológica cataloga la toniña afro-ibérica dentro de la categoría de en Peligro de Extinción. Anteriormente figuraba como vulnerable, pero la mala situación de conservación de la especie recomienda un ascenso en la categoría de protección.

Investigaciones científicas de la CEMMA

CEMMA lleva desde la puesta en marcha de los trabajos, hace 30 años, centrándose en el estudio de la toniña, Phocoena phocoena, mediante investigaciones propias o en colaboración con otros centros de investigación estatales e internacionales, y con la colaboración económica puntual de la Unión Europea, y de los Ministerios y Consellerías de la Xunta de Galicia competentes a lo largo de los años. Estos estudios aportaron información fulcral sobre su población, distribución, anatomía, reproducción, dieta, estado de salud, amenazas o genética. Precisamente estos trabajos genéticos contribuyeron la que en 2017 se reconociera que las toniñas de la Península Ibérica y del norte de África son una subespecie distinta de las demás reconocidas previamente.

Las investigaciones de estas tres décadas evidenciaron que su situación de conservación era cada vez peor, y en 2007 CEMMA reclamó la consideración del cambio de categoría de Vulnerable la en Peligro de Extinción con una comunicación en el congreso de la SECEM, algo que repetimos posteriormente en otros foros científicos estatales e internacionales y delante de las administraciones. En 2015 el proyecto Phocoeval realizado por CEMMA para la Fundación Biodiversidad confirmó la situación crítica de la especie, dando los modelos una previsión para su desaparición en el año 2030. Esto se plasmó en el borrador del Plan de Conservación de la toniña que CEMMA redactó en 2018 para el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y que tras su análisis tuvo como consecuencia el cambio de categoría de protección.

El declive de su población

Si comparamos la situación de la especie con la que tenía en la década de los 90, todos los datos son negativos. El tamaño de los individuos se redujo en valores medios y máximos, tanto en machos como en hembras, no alcanzando ya los valores próximos a 190 cm de longitud total, característico de la especie en Galicia. La proporción de hembras respecto a machos disminuyó, y además el porcentaje de hembras que alcanzan la madurez sexual y casi un tercio de la de hace 20 años, reduciéndose del 53% al 19%.

Distribución

Su distribución varía dependiendo de la zona que hablemos: en el entorno de las Rías Baixas habitan en batimetrías de 90 a 200 metros, desplazadas fuera de la Rías principalmente por los arroaces que ocupan el interior, donde cada vez es más raro observarlas. Mientras que en la costa norte de Coruña y de Lugo es frecuente observarlas cerca de la costa al no contar con tantos espacios cerrados y ocupados por los arroaces.

Amenazas

La captura accidental se destaca cómo la principal causa de muerte de la especie en nuestras aguas, pasando de una tasa del 24% en la década de los 90 a duplicarse con un 49% en estos últimos años, principalmente en artes de enmalle.

La nueva catalogación es sin duda una mala nueva por lo que significa respeto a su mal estado de conservación, mas no por mala era menos esperada ni menos necesaria, por los deberes que la propia catalogación indica.