Nigrán contribuye en la renovación de las instalaciones de las comunidades de aguas vecinales

El Ayuntamiento de Nigrán apuesta por preservar las traídas de aguas vecinales privadas invirtiendo en aquellas que desean mantener de cara al futuro este servicio básico para las parroquias de Camos yChandebrito. Así, considerando que las nuevas regulaciones sanitarias o fin de concesiones obligan a la mayoría de las comunidades de la localidad a emprender obras en sus instalaciones y tramitar documentación, el Ayuntamiento inició ya su colaboración con las traídas de A Rotea y Pinos (Camos) y Solapa (Chandebrito), las tres primeras en manifestar en sus respectivas asambleas su interés en mantener el suministro de cara al futuro y en recibir para eslabón a ayuda del Ayuntamiento.

“Las traídas de Camos y Chandebrito dan servicio ancestralmente a muchos hogares a los que aún no llega el abastecimiento público, por lo que consideramos que es deber del Ayuntamiento compensarlas garantizando la continuidad y seguridad sanitaria de este servicio que alcanza a más de 200 familias”, explica el alcalde, Juan González, quien hace meses mantuvo un encuentro con representantes de las 7 comunidades de aguas existentes en la localidad (3 de ellas en Chandebrito y 4 en Camos) para precisamente ofrecer esta colaboración. “Iniciamos los trabajos de regularización en aquellas que demandaron nuestra ayuda, pero mantenemos esta puerta abierta para todas las demás en el momento en que se decidan. Las comunidades con las que el Ayuntamiento colabora mantienen su independencia total y absoluta y siguen siendo los titulares de sus recursos, es una decisión de los comuneros regularizarse con nuestra ayuda o sin ella”, insiste el regidor.

De este modo, con el fin de adaptarse a la normativa sanitaria, el Ayuntamiento invertirá cerca de 55.000 € en diferentes obras en Solapa, Rotea y Pinos que estarán finalizadas antes del fin de 2020. Según el informe de las necesidades de las tres traídas solicitantes, en algunos casos será necesario renovar los colectores, en otros instalar cloradores, mosquiteras, señalización… y mismo trabajo administrativo como realizar memorias de legalización.

“Todas las traídas comunales son de tiempos ya remotos donde no había ningún tipo de regulación, algunas fueron adaptándose a los requerimientos y otras quedaron prácticamente igual, pero hay que reconocer que, gracias a estas entidades, fue posible fijar población en el rural y mejorar sus condiciones de vida; consideramos que ahora es el momento de que el Ayuntamiento colabore con ellas, ya que llegan donde no hay abastecimiento público”, considera el alcalde, quien incide en que esta apuesta por su continuidad “no está discutida con que se amplíe, en un futuro, la red de abastecimiento”.

Las comunidades de aguas son una figura muy extendida en toda Galicia, especialmente en el rural, donde la dispersión poblacional dificulta el abastecimiento público, allí ancestralmente se formaron estas comunidades de vecinos privadas. Se estima que en Galicia pueden existir más de 5.000 captaciones comunitarias, que abastecen a alrededor de 300.000 vecinos. La mayoría de ellas se regularizaron a finales de los años 70 o comienzos de los 80, con concesiones a 20 años, por lo que las comunidades de aguas afrontan ahora la segunda renovación de su concesión.