Tala masiva en Monteferro

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Parte da ladeira de Monteferro tras a talla.

La cara sur de Monteferro muestra una imagen poco usual después de la tala masiva llevada a cabo por la Comunidad de Montes que dejó al descubierto una panorámica que abarca casi la totalidad de la Ría de Baiona. Desde el Concello explicaron que la entidad cuenta con todos los permisos y autorizaciones pertinentes para llevar a cabo las actuaciones, aunque no pudieron precisar el motivo que les llevó a una iniciativa de tal envergadura. Pese a que no pudieron indicar la extensión exacta de terreno afectado, este diario pudo constatar que se trata de una ladera que abarca entre 30.000 y 50.000 metros cuadrados de suelo que dejaron a “matarrasa” un paisaje al que los vecinos de la zona no están acostumbrados. Una cantidad de terreno considerable para cortase de una sola vez, teniendo en cuenta que la totalidad de la masa forestal en la zona asciende a 81,6 hectáreas.

Los trabajos de corte, carga y transporte de los ejemplares de mayor tamaño se extendieron durante al menos tres semanas y presumiblemente ya finalizaron. Los montones compuestos por ramas y arbustos, que alcanzan varios metros de altura, apilados en diferentes puntos de la ladera, dan fe del trabajo efectuado y concluido aparentemente tras retirar las últimas máquinas en plataformas tiradas por cabinas tractoras. Otro de los síntomas inequívocos de la actividad realizada son las huellas de barro que todavía se pueden ver en el asfalto provocadas por neumáticos de grandes dimensiones.

Los oriundos de Monteferro aseguran que las últimas actuaciones similares llevadas a cabo se realizaron hace 15 años, en torno al 2005, y dieron como resultado varias protestas debido al impacto medioambiental que supuso la eliminación masiva de tal cantidad de árboles y poco tiempo después acabó creándose la asociación ecologista Salvemos Monteferro. Una plataforma que se mantuvo con gran actividad durante años y que tenía como objetivo frenar la urbanización del emplazamiento natural propuesta en un principio por el Concello y Diputación, que finalmente no cuajó.

Desde el vial que da acceso a la parte más alta en donde se ubica el Monumento a la Marina Universal se puede observar casi sin girar la cabeza la totalidad de la Ría de Baiona, y adentrándose hacia la zona afectada se aprecia desde algunos puntos las rompientes de la montaña que junto a las Islas Estelas forman un canal de navegación. Una imagen que se contrapone al de hace pocas semanas en la que no se distinguía más que una densa masa arbórea homogénea compuesta principalmente por pino, eucalipto y acacia. Además las pistas forestales quedaron completamente destrozadas debido a la erosión ejercida por la maquinaria.

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