Un nuevo auto judicial deber a Gondomar a retomar la licitación de los puestos de la Plaza de Abastos

FOTO: CONCELLO DE GONDOMAR // Un dos postos da Praza de Abastos.

Un nuevo Auto Aclaratorio del Juzgado del Contencioso nº1 de Vigo vuelve a decir, por tercera vez, que el Ayuntamiento de Gondomar retome la licitación de los puestos de la Plaza de Abastos en el punto donde lo paralizó el 25 de abril de 2017. Desde Manifesto Miñor-En Marea exigen al alcalde, Francisco Ferreira, que “por respeto a los placeros”, incluso a los que solicitaron un puesto, y por la pervivencia de la Plaza de Abastos y del interés municipal, se deje de maniobras dilatorias y cumpla lo antes posible la sentencia judicial respetando el principio de igualdad de oportunidades de todas aquellas personas que decidan presentarse a través de un concurso público para poder tener acceso a un puesto en la Plaza de Abastos, y que se ponga a trabajar para poner la Plaza de Abastos de Gondomar al nivel que merece y que los ciudadanos demandan.

“La actitud irresponsable del Sr. Ferreira paralizando un proceso transparente y ajustado a la ley que había iniciado en el año 2017 el concejal de Comercio Xosé Antón Araúxo, y finalizando la jugada con una adjudicación a dedo de las concesiones de los puestos de la Plaza de Abastos de Gondomar, hizo que por causa de no estar regulados los dichos puestos se había perdido y oportunidad de acceder la importantes ayudas europeas para poner nuestra Plaza de Abastos al nivel de excelencia, así como actuar en ella, dinamizarla, etc”, lamenta Antonio Araújo.

Para el portavoz de Manifesto Miñor-En Marea, realmente lo que le importaba al alcalde en esta altura era tener una disculpa para romper el gobierno y echar fuera a su grupo “por no mirar para otro lado ante sus cacicadas”, y sobre todo, “para conseguir los votos de los placeros engañándolos con la mentira de que el concurso público podía dejarlos sin sus puestos en la Plaza de Abastos”.

“El alcalde, no sólo actuó de manera jurídicamente incorrecta como dice el juez (a pesar de presumir de abogado), sino que perjudicó a sabiendas a las personas que esperaban tener un puesto en la Plaza para poder trabajar y vivir dignamente, y a mayores engañó a los placeros que allí estaban dejándolos en una absoluta inseguridad jurídica. Paco Ferreira jugó con el pan de las familias de todos ellos”, concluye Araújo.

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