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Gondomar ultima su primer presupuesto en ocho años

Gondomar cuenta con presentar en marzo su primer presupuesto municipal tras ocho años acumulando prórrogas. Por el momento el departamento de Intervención trabaja paralelamente en la recapitulación de toda la documentación necesaria del ejercicio pasado para introducir en el documento, así como en el propio borrador que será entregado al alcalde Paco Ferreira.

Se trata pues, del paso inicial para que la localidad pueda contar con un plan económico adaptado a las necesidades actuales del municipio, y que lleva desde 2012 variándose a base de modificaciones de crédito. Una vez reciba el boceto será el momento de ajustar los diferentes capítulos comenzando por el primero, el relativo a gastos de personal y en donde tendrán que hacer el cálculo en base a los sueldos actuales, así como las subidas salariales. Una vez finalizado proseguirán en lo que Ferreira denomina “voluntad política”, que no es otra que la designación de partidas para las diferentes concejalías. Pese a que se trata de un punto en el que tendrá que trabajar sobre el papel, el regidor adelantó que contará con un marcado acento social con lo que cabe esperar que existirán diferencias sustanciales sobre el documento original. “Hemos aumentado un 40% el gasto en Bienestar Social y Hogar desde hace 8 años y todo esto ahora tenemos que reflejarlo en el plan”, explicó. Sin embargo todo apunta a que la cuantía total del presupuesto apenas tendrá variaciones respecto al del 2012 y se mantendrá en la franja de los siete millones aunque con una orientación muy diferente a la establecida por los populares hace ocho años.

De esta manera el municipio más extenso de la comarca verá desbloqueada su situación con un documento que en palabras del alcalde “estará actualizado a las necesidades reales del 2020”. Por otra parte Ferreira adelantó que pretende convertir al documento en uno de “corte participativo” con el fin de lograr su aprobación por unanimidad en sesión plenaria.

Lo cierto es que en los últimos años el municipio gondomareño se ha visto inmerso en un panorama de inestabilidad política marcada por las convulsiones y escándalos que llevaron al banquillo a varios políticos, lo que en un primer momento no les impidió aprobar un presupuesto en 2012. Un hecho que precisamente se tradujo a posteriori en las urnas con una moción de censura, pactos y coaliciones poco fructíferas y un municipio fragmentado políticamente hablando, lo que favoreció idas y venidas del PP hasta que en 2015 Paco Ferreira arrebató el bastón de mando al popular Fernando Guitián para gobernar en coalición con CABE y MM. Un tripartito que se saldó con un gobierno socialista en minoría con tan sólo cuatro concejales del PSOE al mando. El primero en abandonar el barco fue el de Pauliño del Río, CABE, a los seis meses, y en 2015 los de Araújo, cesados por el regidor socialista. Ocho años después los indicios marcan estabilidad con la mayoría absoluta lograda por Ferreira en mayo de 2019, lo que en el peor de los casos le permitirá aprobar el presupuesto sin necesidad de apoyos.