La Asociación Castro e Ladeira abandona su sede de Sabarís

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Miguel Prado García e Martín Otero Clemente na céntrica praza Vitoria Cadaval de Sabarís.

La Asociación Castro e Ladeira de Sabarís continuará afincada en su parroquia a la espera de que finalicen los trabajos de rehabilitación del edifico del antiguo mercado reconvertido en multiusos, y en donde la agrupación vecinal tendrá su local social. Por el momento el Concello está trabajando para adaptar la ordenanza que rige la llamada Casa Rosa para que los miembros de la agrupación se puedan trasladar allí mientras duren las obras. El pasado miércoles comenzaron con el traslado de pertenencias al Ángel Bedriñana hasta que habiliten el espacio temporal de Julián Valverde. Un compromiso adoptado por el alcalde Carlos Gómez tras asistir a la asamblea extraordinaria celebrada el pasado fin de semana ante el “desahucio” inminente del colectivo. Según explicaron, Gómez está a la espera de que se reincorporen varios funcionarios para formalizar la autorización “lo antes posible”.

De esta manera las presiones ejercidas por el colectivo tras el requerimiento efectuado por parte del Concello hace ahora 15 días está dando sus frutos, y su negativa inicial al desalojo del bajo de la casa de los maestros en la calle Doctor Benito Fariñas les permitirá, al menos, trasladar al denominado Centro Antena su oficina de atención ciudadana. Temporalmente la totalidad de las actividades a las que acuden en torno a 80 vecinos se están desarrollando en el salón de actos del colegio de Sabarís, aunque en un futuro cuentan con poder desarrollar todas sus iniciativas desde el futuro multiusos, lo que les permitirá mejoras en un servicio que llega a sus 300 asociados y al resto de vecinos. Tanto el presidente de la entidad como el secretario, Martín Otero Clemente y Miguel Prado García, respectivamente, recordaron que fueron la primera agrupación que solicitó un espacio en el complejo que antiguamente albergaba el mercado, que se remonta a agosto de 2018, y cuyas obras comenzaron el pasado martes 5 de noviembre. Pese a que aún les quedan nueve meses por delante para poder instalarse definitivamente, están confiados en que el cambio suponga un salto cualitativo en las condiciones en las que hasta el momento se encontraban, aunque lamentan que el proyecto de reconversión del mercado en un multiusos no contemple la construcción de almacenes que les permita guardar su material. Pese a que todavía no hay nada en firme explicaron que gracias a las constantes solicitudes y las quejas de los hosteleros de la zona, la cafetería proyectada en el inmueble no se sacará a concurso y cabe la posibilidad de que dicho espacio se reserve para almacenaje.

El pasado miércoles comenzaron a sacar el material del bajo de su antigua sede entre los que destacan 3.000 libros, mobiliario de oficina y eventos, además del equipo informático y de sonido. La documentación de los asociados por el momento permanecerá en el domicilio de Clemente supeditada a la Ley Orgánica de Protección de Datos y la trasladará a la Casa Rosa en cuanto les autoricen, donde permanecerá los siguientes nueve meses bajo llave.