La CEMMA participa en un estudio sobre los arroaces de Galicia y su relación con los europeos

Acaba de publicarse un trabajo científico en el que se analiza la estructura poblacional de los arroaces en distintos puntos de Europa mediante la colaboración de una veintena de centros de investigación, incluyendo los arroaces de Galicia con la participación de CEMMA.

No es la primera vez que se realizan estudios similares con la especie, tan conocida en nuestras costas, pero en esta ocasión se buscó saber qué movimientos o relaciones podían existir entre los individuos de distintos espacios geográficos para conocer la mejor forma de implementar medidas de conservación estableciendo áreas de protección especial de ámbito local o la conectividad entre distintas áreas dependiendo de los movimientos de los individuos.

Para llevarlo a cabo se usaron marcadores genéticos microsatélites, que son secuencias de ADN en las que un pequeño fragmento se repite consecutivamente. Se caracterizan porque pueden tener mucha variabilidad, lo que se puede utilizar para estudios poblacionales o incluso para llegar a diferenciar individuos.

Los resultados mostraron una gran diferenciación genética entre los arroaces que viven más próximos a la costa y los arroaces oceánicos, que viven en áreas marinas alejada de costa, que además tienen una mayor diversidad genética que los costeros, algo que era esperable al tener una mayor población y que está más diseminada. Pero al mismo tiempo los resultaos ponen de manifiesto la identificación de seis poblaciones bien diferenciadas en las siguientes áreas geográficas costeras: estuario del Shannon (Irlanda), costa noroeste de Irlanda, Canal de la Mancha, costa este de Escocia, costa oeste de Escocia/Gales y costa de Galicia, para las que la tasa de migración entre ellas fue menor al 1% por generación para la mayoría de comparaciones.

En lo referente a los arroaces de Galicia se encontraron 58 alelos diferentes (37% del total), pero ninguno exclusivo de esa población. Las poblaciones costeras con las que hay menos relación son las del este de Escocia y Canal de la Mancha, y con las que hay mayor relación genética son el estuario del Shannon y el noroeste de Irlanda. Curiosamente destaca una elevada tasa de migración entre Galicia y el este de Escocia, pero se relaciona con que son individuos de las poblaciones oceánicas que comunican ambas áreas, que mueren en el mar y sus cuerpos llegan a la costa.

Con los resultados obtenidos se demuestra que los índices de diversidad genética para las distintas poblaciones costeras son concordantes con las estimaciones de abundancia de la especie para cada zona, de manera que a mayor número de individuos se espera una mayor variabilidad. Galicia, donde se estima que hay entre 636 y 822 arroaces, es la segunda población costera con mayor diversidad genética, por detrás de la del Canal de la Mancha.

Esto es importante porque desde el punto de vista de la conservación lo que pone de manifiesto este estudio coordinado por las investigadoras Milaja Nykänen y Marie Louis es que cualquier perturbación local puede tener drásticos efectos negativos en las poblaciones costeras de arroaces, dado su pequeño tamaño, baja diversidad genética y baja conectividad entre ellas, haciéndolas muy vulnerables a los impactos humanos. Se destaca por lo tanto la necesidad de proteger su hábitat a través de Áreas Especiales de Conservación, figura contemplada en la Directiva Hábitats de la UE, así como medidas de conservación específicas.

Por último se recomienda que para un mejor conocimiento de la especie, estos estudios genéticos se complementen con seguimientos poblacionales o de fotoidentificación regulares y continuos en el tiempo, algo que en Galicia CEMMA lleva realizando desde los años noventa.

CEMMA

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