El nuevo centro de salud de Gondomar, a la espera de las conexiones de gas y luz

El nuevo centro de salud de Gondomar continúa a la espera de que se ejecuten las acometidas de gas natural para que pueda abrir sus puertas y cubrir la demanda de los vecinos, tres meses después de que la Xunta recepcionase el complejo médico.

Aunque todo apunta a un conflicto de competencias, el alcalde Francisco Ferreira aseguró a este diario que los trámites ya están en marcha con lo que su apertura podría ser inminente. Desde la Consellería apuntan que por su parte tienen todo dispuesto y que se encuentran a la espera de que el Concello finalice la tramitación que permitirá al inmueble disponer de electricidad y de gas. Ferreira por su parte adelantó que ya recibieron la documentación requerida de la empresa gestora de los suministros, así como la autorización pertinente por parte de Industria y que están pendientes de que los técnicos municipales informen para otorgarles la licencia que les permita ejecutar los enganches, último paso para que el centro abra sus puertas después de que el edificio hubiese recibido el mobiliario necesario y parte del material médico. Sin embargo desde la Administración autonómica aseguran no tener noticias de la situación.

Una vez que entre en funcionamiento, el nuevo complejo médico de As Ánimas superará en casi mil metros cuadrados al ubicado en pleno centro urbano, lo que supone un aumento del 160% respecto al actual. Contará, entre otros elementos, con seis consultas de medicina general, seis de enfermería, una de matrona y una sala de otra en el área de pediatría con su correspondiente espacio para enfermeras. Su construcción supuso un presupuesto final de 2.355.000 euros con más de 1.600 metros cuadrados ubicados en un solar de 5.000, y será el más avanzado de los cuatro existentes en la comarca.

La ejecución del centro de salud fue objeto de múltiples paralizaciones desde que se planteó por primera vez en el año 2009. Ya en 2015 y con los trabajos de cimentación iniciados, al adjudicataria Corsan Corviam entró en concurso de acreedores, lo que retrasó su construcción en algo más de dos años y un engorde del presupuesto inicial de medio millón de euros. Tres años más tarde, en enero de 2018, sufrió un nuevo retraso a la espera de un estudio de inundabilidad del terreno realizado por Augas de Galicia. Tras recibir el visto bueno del organismo autonómico su construcción se retomó con varios cambios que, en palabras del conselleiro tras su visita hace casi un año, “mejorarán sin duda el resultado final, y éste será de los más modernos de estas características en toda Galicia”. Una vez más los retrasos volvieron a hacer acto de presencia después de que el edificio hubiese sido finalizado hace más de tres meses, aunque en esta ocasión por problemas derivados de las acometidas.

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