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Miles de personas tomaron Baiona para disfrutar de la Arribada

La antigüedad y la modernidad se mezclaron en la Fiesta de la Arribada que se celebró este fin de semana en Baiona y tanto bufones, como artesanos, taberneros, saltimbanquis o ciudadanos vestidos de época, trasladaron a la Villa marinera a finales del S.XV. Un escenario custodiado desde el puerto deportivo por la réplica exacta de la Carabela Pinta, símbolo por excelencia del Descubrimiento del Nuevo Mundo. Pese a que el casco antiguo del municipio baionés amaneció el sábado con sus calles mojadas tras las precipitaciones caídas en la madrugada, las nubes y los claros estuvieron presentes durante toda la tarde, lo que permitió que el programa de actividades discurriese sin ningún problema hasta que el sol fue ganando protagonismo, lo que permitió gozar de los distintos espacios existentes en los distintos puntos del municipio.

Tras la tradicional lanza de salvas que marcan tanto el inicio como el final de la jornada, la fiesta de la Arribada comenzó oficialmente su día fuerte, dos horas más tarde, a las 12:00 del mediodía, el desfile medieval compuesto por la mayoría de los animadores de las fiestas hicieron su tradicional recorrido partiendo del acceso al Parador para recorrer las calles de la zona antigua y llegar finalmente a la Plaza del Regimiento en donde ofrecieron un espectáculo con un fuerte tinte sarcástico. Zancudos, titiriteros, tamborileros e inmensos disfraces de dinosaurios «medievales» todos ellos presididos por un faquir, dejaron boquiabiertos a un público que se agolpaba en los márgenes de la calle Elduayen. A las 13:00 horas fue el turno del espectáculo de cetrería a cargo de las «Águilas de Valporquero», que en la playa de A Ribeira demostraron sus capacidades de adiestramiento con diferentes tipos de aves, pese a que poco antes de llegar al final del mismo una de ellas acabó adentrándose hacia el recinto del Parador y acabó posándose en uno de los torreones de la fortaleza.

A las 17:30 comenzó, en el mismo emplazamiento que el anterior, el «Gran Torneo Medieval» de la mano del grupo de especialistas «Hípica Celta» en donde no faltaron los caballeros y el tradicional bufón de la corte con una puesta en escena digna de cualquier superproducción cinematográfica. Aquí representaron las Justas, el Tiro de Venablos y Derriba del Estaferno. Se podría decir que estos tres funcionaron como eje vertebrador del resto de espectáculos como la exhibición de esgrima antigua, el tiro con arco, diferentes representaciones teatrales que escenificaron la llegada de la noticia del Descubrimiento del Nuevo Mundo, exposiciones temáticas, diversas animaciones en diferentes calles de la Villa o el terrario exótico «Centauro» compuesto principalmente por reptiles. Y como no los puestos de comida, bebida y artesanía que complementaron a la perfección una velada que se impuso a las fiestas de Carnaval.

La jornada del domingo de la Fiesta de la Arribada comenzó cumpliendo con las expectativas fijadas desde la organización, y miles de personas se acercaron a la Villa marinera para vivir en primera persona la representación de la noticia del Descubrimiento del Nuevo mundo, traída a tierra desde Baiona en 1493 por Martín Alonso Pinzón, capitán de la Carabela Pinta, y cuya réplica exacta descansa en el pantalán del puerto baionés. Pese a que la predicción meteorológica para el día de ayer no fue nada alentadora, a lo largo de la mañana el programa de actividades se desarrolló según lo establecido. Tanto las animaciones a pie de calle como el resto de iniciativas no tuvieron mayores problemas hasta entrada la tarde aunque las exhibiciones de tiro con arco, de cetrería y el museo flotante sufrieron las consecuencias de las fuertes rachas de viento, que imperaron en todo el municipio desde las 12:00 del mediodía. Sobre las 16:00 horas gran parte de los puestos de la zona antigua ya habían recogido debido al mal tiempo y a partir de las 18:30 horas, coincidiendo con el inicio de las precipitaciones, la Fiesta de la Arribada 2019 se dio prácticamente por concluida.

Por su parte, el alcalde Ángel Rodal se mostró muy satisfecho con el balance inicial de la celebración aunque «hayamos tenido una afluencia de público muy progresiva». Un hecho que minimizó las ralentizaciones en el tráfico rodado y los embotellamientos en los principales parkings del municipio. «Hay que tener en cuenta que este fin de semana competimos con los Carnavales que lógicamente afectaron en la asistencia de visitantes, pero en general estamos contentos», explicó Rodal.

Asimismo el alcalde destacó los resultados económicos obtenidos en los más de 200 puestos distribuidos por la Villa, haciendo hincapié sobre todo en los que despacharon comida y bebida. «Ayer por la noche (sábado) contacté con los comerciantes y la mayoría de ellos me trasladaron que se encontraban sin existencias «, explicó. Tras consultar con los efectivos de la Policía Municipal, el regidor constató que no hubo incidentes de consideración durante la madrugada del domingo con lo que apenas finalizada la presente edición, la organización ya tiene fijada la mirada en la que se celebrará en 2020.