El retraso de las obras del campo del Aral complica la actividad del Erizana

El retraso en la finalización de las obras del campo del Aral está generando malestar en los socios y jugadores de todas las categorías del Erizana Club de Fútbol. Desde que se iniciaron las obras en el mes de agosto todos los estamentos de la entidad pusieron de manifiesto su predisposición a colaborar y adaptarse a las circunstancias, pidiendo a la Federación a modificación de calendarios y la otros clubes el cambio en la orden de los partidos, entrenando en Val de Martín mientras el estado del campo lo permitió.

Según señalan desde el club baionés, actualmente se ven en la situación de que tras más de dos meses ya no pueden hacer más cambios en la orden de partidos y el estado de Val de Martín hace imposible que se mantengan los entrenamientos de todas las categorías así como los partidos oficiales. “Esto nos obliga a buscar alternativas para entrenamientos y de partidos, cualquier cosa para mantener vivos a nuestros equipos”, afirma Manuel Disfrute.

“Como responsables de garantizar que estos equipos se mantengan en las diferentes competiciones y por supuesto de que nuestros niños hagan deporte en unas condiciones adecuadas y en consonancia con el pueblo al que pertenecemos, nos toca mostrar nuestra preocupación por la situación que no tiene visos de solucionarse de forma inminente y exigir de aquellos en cuyas manos está la solución (Ayuntamiento, Diputación, Empresa Adjudicataria y cualquier otra entidad pública o privada) que articulen las medidas oportunas para poder utilizar de forma inmediata una infraestructura que Baiona lleva demandando años”, añade el presidente del club.

Desde la entidad deportiva inciden en que sus jugadores y familias, no pueden soportar esta situación mucho más tiempo y agradecen también públicamente al Vilariño CF, al Oiense, al Be One, a la Comunidad de Montes de Baredo y al Ayuntamiento de Oia su colaboración desinteresada ya que sin ellos, se verían en la obligación de retirar de la competición a sus 200 deportistas.

“Gracias también a los padres que con paciencia infinita y tirando de recursos propios, mueven a nuestros futbolistas día tras día y fin de semana tras fin de semana soportando incomodidades, gastos y molestias por el bien de los niños; bien que a veces parece olvidarse detrás de expedientes, plazos y formalidades que no entienden que el bien público debería estar por enzima de cualquier otro y que desde los despachos, la realidad se ve de otra manera”, concluye Manuel Goce.