Para responder a la creciente demanda de las pymes del entorno, el Consorcio de la Zona Franca ha adjudicado esta semana al estudio del arquitecto Pablo Menéndez la redacción del proyecto de nuevas naves en el parque empresarial de Porto do Molle. Estas construcciones, que se levantarán sobre dos parcelas situadas frente al Centro de Negocios, combinarán el espacio de naves y talleres con el de oficinas y tendrán unos tamaños que oscilarán entre los 300 y los 500 m2. “Quiero que la estrategia de inversión de Zona Franca a favor de la economía se plasme en activos estrella” dijo Regades quien añadió que “no solo se trata de construir sino de realizar edificios emblemáticos que sean la mejor carta de presentación para nuestras empresas y actúen como polos de captación de talento”.
Para dar mayor facilidad de instalación a pequeñas y medianas empresas que no quieran acometer una gran inversión para el inicio de su actividad, estas naves se comercializarán en régimen de alquiler. Actualmente, en Porto do Molle, el Consorcio ya no tiene disponible en este parque ninguna nave en alquiler para actividades industriales o de almacenamiento ya que, de las 40 naves bioclimáticas que se comenzaron a comercializar a mediados de 2011, treinta y siete están ocupadas y tres ya están reservadas pendientes de la firma de contrato.
La propuesta del arquitecto Pablo Menéndez propone levantar un conjunto de construcciones industriales cuyo diseño no solo responda a criterios técnicos y funcionales, si no que conforme lo que podríamos llamar un “Complejo o Centro Industrial” y que estará compuesto por entre once y catorce naves más seis talleres en un entorno luminoso, optimista y atractivo lo que aportará un valor añadido a las empresas usuarias y sus visitantes.
Las dos parcelas, que limitan al norte con una zona verde y el Río Barxa, suman una superficie de 10.693 m2 donde se edificarán las naves industriales adosadas en el sentido longitudinal de la parcela orientadas noroeste-sureste aprovechando el frente al vial público existente. En segundo lugar, se abrirá un nuevo vial dentro de la parcela para mayor operatividad de los espacios de carga y descarga. Por último, el proyecto propone una ordenación de los distintos módulos de naves que favorezca la flexibilidad y polivalencia para permitir la unión o partición de las naves, tanto en el sentido longitudinal como en el transversal.
LUZ, DISEÑO Y FUNCIONALIDAD
El proyecto contempla la construcción de entre once y catorce edificaciones que responderán a cuatro tipologías edificatorias diferentes. Tal y como se describe en los planos, las naves constan de dos espacios diferenciados, uno de uso administrativo y otro industrial, con accesos independientes aunque conectados entre sí para una mejor operatividad.
Estas nuevas naves presentarán unos edificios de diseño innovador y alejado de la estética de la industria tradicional. Sobre este esfuerzo en conseguir un buen proyecto, Regades explicó que “si buscamos calidad en nuestros domicilios, también lo tenemos que buscar en nuestros entornos de trabajo, por eso en Zona Franca quiero que se realicen urbanizaciones industriales bien diseñadas y con todo tipo de servicios”.
El proyecto propone fragmentar la uniformidad visual de las naves adosadas a través de la formalización y disposición en diferentes planos de los distintos volúmenes de oficinas que componen los alzados. El bloque de oficinas avanza por delante del edificio principal como una construcción disociada del mismo produciendo un movimiento de volúmenes a lo largo de la fachada. Además, este volumen administrativo que también se caracteriza por ser más alto que la edificación principal, se sitúa de forma aleatoria a izquierda o derecha de los accesos de carga y descarga descomponiendo de nuevo la uniformidad de las naves adosadas. Por otra parte los materiales empleados y la composición del módulo administrativo contribuirán a formalizar una fachada que aporte representatividad a las empresas usuarias de las naves.
La cubierta, con forma en diente de sierra característico en la tipología constructiva industrial, proporciona una lectura clara de la función del edificio además de abundante luz y ventilación natural a los espacios interiores. A través del espacio modulado y la luz natural que atraviesa la geometría de la cubierta fracturada, el edificio es capaz de mantener una planta racional para cumplir los requisitos del programa, mientras proporciona una fuerte conexión con el paisaje visual.





