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La protectora Baisenpulgas hace un llamamiento a la colaboración

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Beatriz González e Lola Blach na zona dedicada ao paseo dos cánidos.

La protectora de animales Baisenpulgas, presidida por Tatiana Álvarez y ubicada actualmente en la parroquia gondomareña de Chaín, se encuentra en una situación delicada y es que a cuatro meses de acabar el año, la asociación sin ánimo de lucro acumula deudas por valor de 4.000 euros y un saldo en su cuenta bancaria que no llega a los 1.000.

Pese a que los miembros de la agrupación animalista son auténticos “malabaristas” desde el punto de vista económico, aseguran que se encuentran en un momento crítico y mantienen que todas las ayudas son pocas. Por ello enviaron un mensaje con el fin de captar a todos aquellos que quieran aportar su granito de arena a la causa a través de las redes sociales y de servicios de mensajería acompañado de un “pásalo”, con el fin de obtener la máxima difusión posible.

La agrupación afincada en Gondomar, pese a hacer una labor admirable, tan sólo cuenta con un convenio con Baiona y otro con Oia, que pertenece a la comarca vecina del Baixo Miño y sobreviven a base de las cuotas, que parten de un mínimo de cinco euros al mes, de un centenar de socios además de actos promocionales, solidarios y apadrinamientos. “Más o menos estamos acostumbrados a jugar con los números, lo que nos está pasando este año es un poco alarmante, porque estamos casi seguros de que acabaremos en negativo”, explicaron.

Pero este aumento tanto en recepciones como en cifras tiene una explicación, desde la agrupación están convencidos que la entrada en vigor, en enero de 2018, de la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de Compañía en Galicia tienen mucho que ver en la situación que viven. La norma busca garantizar unos mínimos en sus cuidados pero el recrudecimiento de las sanciones tiene sus puntos negativos, y es que algunos propietarios prefieren abandonarlos que hacerse cargo de ellos ajustándose a la normativa vigente. “Muchas personas, sobre todo en núcleos rurales, siguen pensando que un perro es para tenerlo encadenado y que ladre cuando se acerca un extraño. Si les explicas que tienen que gastarse más de 100 euros en un chip, que tienen que estar sueltos y que si no lo hacen les pueden sancionar con 500 euros, directamente los abandonan y reniegan de ellos”, aseguraron.

Teniendo en cuenta que los voluntarios acuden a la protectora de manera completamente altruista y que en muchos casos la colaboración les cuesta dinero, aseguran que los gastos son muy elevados. Por un lado está el local, pero es que además cada animal que es recepcionado por los animalistas recibe un tratamiento específico en función de sus necesidades y enfermedades. Además hay que tener en cuenta que muchos de ellos llegan en un estado lamentable debido a las atrocidades sufridas y algunos no consiguen sobrevivir. Otro punto a tener en cuenta es el desparasitado, que se lleva a cabo por norma en todos ellos, y la colocación el chip identificativo, obligatorio en todos los animales domésticos. “Hablamos aquí que tirando por lo bajo cada animal que pisa la protectora se traduce en 100 euros”, añadieron.

Para hacerse una idea de la magnitud de los gastos, en lo que va de año Baisenpulgas abonó una cifra que ronda los 48.600 euros, con 210 vacunaciones, más de 700 desparasitaciones, 54 esterilizaciones, 90 chips, 22 fallecimientos y 14 intervenciones quirúrgicas, además de la alimentación tanto de perros como gatos.

En cuanto al número de “huéspedes” registrados, actualmente tienen a una veintena de cánidos además de 38 en casas de acogida, ocho gatos en el recinto y otros 39 en viviendas colaboradoras.

Cómo adoptar y qué hacer si te encuentras un animal

En el momento que alguien se interesa por una adopción lo que hacen es redactar un contrato cuyas cláusulas están orientadas al cuidado y comprometimiento con los animales en cuestión. Todos los que salen de Baisenpulgas van esterilizados, con chip, vacunados y desparasitados, excepto para cachorros de menos de 6 meses ya que es la edad mínima recomendada para hacerles la intervención, aún así el documento lleva aparejada una cláusula en la que los adoptantes se comprometen hacerse cargo de la operación y correr con los gastos. Para poder sustentar parte de su actividad, la agrupación pide 50 euros como donativo por cada perro o gato que da en adopción. En este punto es quizás donde se encuentran con más reticencias, sin embargo tan sólo la alimentación, vacunas y chip superan con creces el importe solicitado, llegando incluso a los 200 euros.

Para finalizar, desde la agrupación explicaron que en el momento en el que se localiza a un animal extraviado, enfermo o víctima de malos tratos se debe de dar aviso al 112 para que sean derivados correctamente o al Seprona, y que en ningún caso se debe de acudir directamete a las protectoras con los animales, ya que en el caso de Baisenpulgas, la saturación es tal que no pueden hacerse cargo de ellos.

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