Los primeros minutos transcurridos después de que una persona sufra una parada cardíaca son de vital importancia, y el tiempo de reacción así como la manera en que se apliquen las técnicas de reanimación (RCP) serán decisivas para que el sujeto se recupere completamente, padezca secuelas de diversa consideración o directamente fallezca.
Catalina Yile, especialista en RCP, de esto sabe y mucho; actualmente, y coincidiendo con la temporada de máxima afluencia de bañistas, se encuentra en la playa de Santa Marta en Baiona impartiendo unas clases de reanimación enmarcadas en una campaña promovida por Mapfre y Banderas Azules, para sensibilizar a los usuarios de cómo evitar un ahogamiento mediante hábitos preventivos. Si la situación se complica también hacen hincapié en cómo se debe actuar ante un contexto delicado, y el momento más claro es cuando un corazón deja de latir. Para ello enseñan cómo proceder mediante la maniobra de reanimación cardiopulmonar, la de Heimlich, en caso de asfixia; o mediante desfibriladores de última generación (DEA), entre otras. Pese a todo, Yile pone de manifiesto que lo más importante es que la sangre siga circulando y para ello es imprescindible hacerlo manualmente presionando el pecho e insuflando aire cada cierto tiempo.
La iniciativa, de carácter nacional, se encuentra en el arenal baionés abriendo la ruta por la provincia y finalizará hoy a las 19 horas para trasladarse al arenal de Samil, en Vigo, y en donde permanecerá otros dos días antes de proseguir su recorrido por las Rías Baixas. La acogida por parte de los bañistas está siendo muy buena, y en las dos primeras horas de apertura de la mañana de ayer recibieron a más de 200 personas. “Contamos con que en 48 horas pasen en torno a 1.500 bañistas por las carpas que tenemos montadas a pie de playa”, explicó la socorrista titulada. Una de ellas está dirigida a la prevención y la otra a técnicas de actuación, en donde Yile enseña sus conocimientos a través de muñecos y DEAs. “En la primera nos dirigimos a niños y padres con nociones que van desde cómo interpretar las banderas que ondean en los puestos, precauciones previas al baño o la vigilancia de los menores”, explicó.
Las jornadas se componen de clases teóricas y prácticas compuestas por dos especialistas y una coordinadora, aunque un punto muy importante para ellos es el turno de preguntas, que suelen ser de muchos tipos. En esta línea Yile explicó que las que más abundan están relacionadas con los desfibriladores externos automáticos, unos dispositivos mucho más avanzados que los tradicionales ya que una vez que se pegan los electrodos al pecho, éste evalúa el estado del accidentado y no permite dar una descarga en caso de que detecte pulso.
Bañarse acompañado, mojarse antes de entrar, respetar las indicaciones de los socorristas, evitar la exposición prolongada al sol y las comidas abundantes antes del baño son otros puntos que hay que tener en cuenta para evitar sustos a pie de playa.


