CABE ante el desastre del fuego en el Ayuntamiento de Gondomar

La Asamblea Vecinal de CABE, ante la catástrofe del fuego vivida en estos días quiere sumarse a la multitud de manifestaciones, en primer lugar de pésame por las personas fallecidas en nuestro país y en el vecino Portugal, y de solidaridad con las más directamente afectadas por los efectos de las lapas; en segundo lugar de reconocimiento y agradecimiento al vecindario por su comportamiento en la lucha contra el fuego, que suplió de nuevo la evidente carencia de medios; y, por último de esperanza en que los investigadores y la justicia puedan hacer su labor con la eficacia, libertad y medios necesarios para esclarecer hasta las últimas consecuencias las actuaciones delictivas que originaron esta ola de fuegos.

Sin embargo, consideran que quedarse solamente en una declaración de este tipo sería quedar de brazos cruzados esperando a que algo como lo acontecido vuelva a ocurrir. «Por ello, y con el ánimo constructivo que siempre caracteriza nuestras propuestas, queremos poner sobre la mesa una serie de actuaciones que consideramos necesarias, dentro de nuestro ámbito municipal, para paliar en la medida de lo posible el efecto del desastre del fuego vivido y evitar su repetición. Así, y con carácter inmediato, en las próximas horas, consideramos que el Ayuntamiento debería poner en marcha medidas efectivas para»:

1. Organizar brigadas de voluntarios: Hay muchas personas deseosas de hacer algo, que además se sienten impotentes por no saber como actuar. Aprovechemos esa fuerza.

2. Regenerar el monte:
Minimizar la erosión: Hacernos con un protocolo de actuación. Que los hay, donados de conseguir y donados de aplicar con voluntarios. Con indicaciones adecuadas.
Favorecer la recuperación: No se puede hacer de cualquier manera, por más que el ímpetu nos lleve a querer plantar y sembrar. Porque si queremos recuperar los ecosistemas no se puede sembrar ni plantar cualquier planta en cualquier sitio. En este sentido, dado que este es un año de bellotas, se debería aprovechar para crear viveros de robles para su posterior plantación en los montes quemados.

3. Realojar el ganado del monte. En el Galiñeiro había dos rebaños grandes de cabras y algunos otros pequeños, por los menos tres de vacas y uno de ovejas. Ahora mismo están acorralados donde los dueños pudieron meterlos. En todo el ayuntamiento hay extensiones de campos de poulo, es decir, fincas que ya no se cultivan, pero que tienen diferentes dueños y dueñas. El ayuntamiento debería hacer el esfuerzo de gestionar esto ya que es el último ganado que queda en Gondomar.

4. Investigar que ocurrió con los caballos del monte.

5. Visitar las parroquias y hablar con el vecindario en sus distintos elementos organizativos: ganaderos, comunidades de aguas, de montes, de vecinas, centros culturales….., como única manera efectiva de conseguir una información real de la situación actual y poder organizar adecuadamente las medidas anteriores. Asimismo, estas visitas permitirían hacer una recogida de daños particulares con el fin de proponer y solicitar ayudas. Hay gente que perdió sus cultivos y tiene dificultades para mantener ahora los animales.

Al margen de estas actuaciones inmediatas, desde CABE consideran que hay que analizar cuestiones como, por ejemplo, si se pidió colaboración a los ayuntamientos vecinos en dotación de bomberos, bombas de agua, policía… o tuvieron que ofrecerla ellos; si hubo la adecuada comunicación de las autoridades con la población; si los presotes de agua contra incendios que hay construidos en el monte tenían agua; o si las tomas de agua de las traídas vecinales respetaron la cantidad mínima que debía quedar para el hábitat correspondiente o estaba toda en las piscinas y duchas. Y a más largo plazo, abordar asuntos como si habrá coraje de hacer un PGOM que respete los espacios naturales, que delimite seriamente los núcleos habitados y que respete la distancia de las casas al monte; o intentar reunir a las Comunidades de Montes con los propietarios de las tomadas (montes particulares) y hacer que gestionen el monte con un mismo criterio, un criterio que sea económico y al mismo tiempo ambiental. «Para abordar todas estas y otras cuestiones, consideramos imprescindible que, tras casi dos años sin reunirse, se reactive la Agenda 21 local, como foro abierto y participativo en el ámbito medioambiental y de desenvolvimiento sostenible, en el que todos los actores involucrados puedan reflexionar sobre los errores que se cometieron y definir políticas que eviten que lo sucedido vuelva a suceder».

Otro componente que consideran esencial, es la puesta en marcha en el municipio de una labor educativa, implicando a los centros docentes del ayuntamiento en el cuidado y reforestación del monte, así como la realización de actividades que impliquen al alumnado y a las comunidades educativas en su cuidado, única manera efectiva para que se sientan parte del mismo.

«Esperamos y deseamos que, cada quien desde sus responsabilidades, todos seamos quien de estar a la altura de la que este desastre demanda, evitando, en la medida de lo posible su repetición y que el vecindario tenga que recurrir a la autoorganización para suplir carencias o ineficiencias de las diferentes administraciones».

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