ADEGA exige medidas urgentes de restauración en las zonas quemadas y la declaración de zona catastrófica

FOTO: ALBERTO RODRÍGUEZ // Incendio en Baiona.

Perante los graves daños sociales y ambientales causados por los fuegos, la Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (ADEGA) urge la declaración de zona catastrófica en los lugares afectados. De este modo se podrán disponer medidas y ayudas para compensar rápidamente las pérdidas y recuperar el pulso social y económico después de los terribles incendios que quemaron docenas de viviendas, millares de hectáreas de cultivos, pastos, instalaciones agrícolas, ganado, etc.

Para ADEGA no menos importante es dar también una oportunidad a la fauna salvaje, suspendiendo temporalmente la caza no sólo en las zonas quemadas si no también en su perímetro ya que la fauna tiende a refugiarse en estas áreas, así como disponer alimento de urgencia para el ganado. Especial atención necesitan los espacios protegidos afectados por el fuego, en los que son urgentes medidas proactivas para recuperar nuestra biodiversidad más sensible y amenazada e impedir, por ejemplo, la pérdida de hábitats y la colonización con especies invasoras y oportunistas.

Urge luchar contra la erosión: hay que actuar ya!

Los impactos de los incendios no finalizan al apagarse el fuego. Después del destrozo incendiario, las zonas quemadas corren el riesgo de perder por completo su fertilidad debido a la erosión del sustrato y a los arrastres pluviales, particularmente en las áreas en pendiente. Los daños pueden trasladarse también a otras zonas en la periferia de las áreas quemadas como ríos, rías y costas, a las que llegarán las cenizas y sedimentos movilizados desde los montes. Envenenamiento de las aguas y traídas, muerte de los bancos marisqueros, comilonas y asolagamientos pueden ser y serán otra consecuencia del fuego, especialmente si no se actúa a tiempo.

La pérdida del suelo: por consecuencia más grave del fuego

«La pérdida del suelo es quizás el impacto ecológico más grave del fuego por su carácter prácticamente irreversible y su influencia en otros componentes del ecosistema. Estas pérdidas tienen lugar básicamente en el primero año tras el incendio y particularmente entre el 70-80% en los meses de otoño e invierno. Por tanto, las medidas de corrección de la erosión deben acometerse en los primeros días tras el fuego si se quiere que sean efectivas». (Vega Hidalgo, 2007)

En incendios en áreas forestales se observaron pérdidas de suelo de entre 15 y 170 t/ha (Díaz-Fierros et al., 1982) en el primer año tras el fuego. En las áreas de mato a las pérdidas son algo menores, de unas 13 t/ha (Soto y Díaz-Fierros, 1998). Teniendo esto en cuenta y suponiendo una superficie de suelo vegetado de un 70% (30% arbóreo y 40% mato) para las zonas quemadas sólo en la provincia de Pontevedra en 6 días de fuegos (10 a 16 de octubre) en los que ardieron 4.775 hectáreas (datos del EFFIS), los arrastres pluviales y la erosión podrían movilizar un mínimo de 64.000 toneladas de sedimento hacia las zonas bajas, ríos y rías.

Por eso según ADEGA es importante actuar cuanto antes para contener las consecuencias de la erosión y los arrastres de materiales desde los terrenos quemados. La construcción de barreras y fajas anti-escorrentía y otras medidas para la fijación del suelo, como la sementera de herbáceas de crecimiento rápido, urgen antes de que las primeras lluvias causen una nueva catástrofe por las avenidas, contaminen las aguas o mismo causen mortalidad en los bancos marisqueros. «Estas labores deberían ser competencia de las brigadas forestales con los protocolos idóneos y bajo la supervisión de personal técnico y miembros de la comunidad universitaria. Sería una buena manera de desestacionalizar la lucha contra el fuego y comenzar con las labores de prevención, en este caso de restauración y lucha contra la erosión».

«En este sentido, el Voluntariado en Defensa del Monte Gallego creado en 2006 y desmontado por Feijóo, desarrolló con éxito labores de contención de la erosión y estabilización de las zonas quemadas. Los colectivos que participamos en la coordinación del Voluntariado en Defensa del Monte, cuyo trabajo tanto molestaba al PP, tenemos amplia experiencia en estas labores. Exigimos de la Xunta que cuando menos, si no sabe o no quiere poner en marcha estas medidas, dote de los medios a la ciudadanía y a las organizaciones sociales para hacerlo nosotros. Las organizaciones sociales nos comprometimos a hacerlo, porque sabemos y porque se lo debemos al ambiente y al país», concluyen desde ADEGA.

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