El Centro de Investigación Marina (CIM) de la Universidade de Vigo, a través del investigador Alejandro de Carlos, colaboró en una investigación liderada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) que permitió documentar por primera vez en aguas gallegas la presencia de cinco ejemplares de lacha (Sardinella aurita), una especie de pescado de afinidad tropical cuya aparición en el noroeste peninsular aporta nuevas evidencias sobre los cambios en la distribución de las especies marinas en el Atlántico nororiental.
La contribución del CIM se centró en la identificación molecular de los ejemplares mediante la técnica de código de barras de ADN (DNA barcoding), una herramienta que permite identificar especies a partir del análisis de secuencias genéticas y que, combinada con el estudio de sus características morfológicas, proporciona una mayor solidez a la identificación taxonómica.
En concreto, Alejandro de Carlos se encargó de obtener el código de barras de ADN de las muestras para realizar la identificación molecular de los ejemplares, comparando sus secuencias del gen mitocondrial COI con las de ejemplares de referencia depositados en bases de datos. Según el investigador, “esta identificación complementa la que se lleva a cabo mediante el examen de los caracteres morfológicos. Esta combinación de técnicas de identificación se denomina taxonomía integradora y resulta especialmente relevante para confirmar la identidad de especies detectadas fuera de sus áreas de distribución habituales”.
En relación con su participación en el trabajo, Alejandro de Carlos señaló que “se trata de poner al servicio de los zoólogos, en general, y de los ictiólogos, en particular, un conjunto de procedimientos moleculares con los que no están completamente familiarizados, pero que permiten identificar especies animales”. En este sentido, indicó que, en la actualidad, el empleo de secuencias de ADN como criterio adicional en los procedimientos de identificación taxonómica “es una práctica necesaria”.
Los resultados del trabajo, publicados recientemente en la revista científica Cybium, constituyen una nueva evidencia de los cambios que están experimentando las comunidades marinas del Atlántico ibérico y refuerzan la hipótesis de un progresivo proceso de tropicalización de las costas del noroeste peninsular.
Una especie tropical que amplía su distribución hacia el norte
El estudio documenta por primera vez la presencia de cinco ejemplares de lacha (Sardinella aurita) en aguas de Galicia, capturados a principios de 2026 mediante redes de cerco en el norte de la comunidad.
Además de constituir el primer registro de la especie en Galicia, el hallazgo supone una ampliación hacia el norte de su límite de distribución conocido en el Atlántico oriental. La presencia de la lacha podría tener implicaciones ecológicas y pesqueras, ya que se trata de una especie que comparte recursos alimentarios y espacio con la población de sardina autóctona. Un eventual incremento de su abundancia podría intensificar la competencia entre ambas especies y afectar a las pesquerías locales, habida cuenta de, además, que la lacha presenta un valor comercial inferior al de la sardina.
“La reciente tropicalización de la costa noroeste ibérica, junto con la creciente presencia de pescados de afinidad tropical en aguas gallegas, pone de manifiesto la necesidad de documentar y evaluar los nuevos registros de distribución en la región”, explica Rafael Bañón, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y primer autor del estudio.
Según Bañón, la lacha, como especie pelágica de pequeño tamaño cuya abundancia y distribución responden rápidamente a la variabilidad ambiental, puede constituir un indicador útil de los cambios ecosistémicos que se están produciendo en el Atlántico nororiental.
“A medida que se acumulan evidencias en múltiples grupos taxonómicos, el noroeste de la península ibérica se está convirtiendo en una región centinela para comprender cómo responden a las especies marinas a las condiciones cambiantes”, explicó Bruno Almón, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo. En este contexto, observaciones individuales como las recogidas proporcionan información valiosa sobre los mecanismos y las consecuencias del cambio biogeográfico en curso.
El ADN complementa la identificación de las especies
La investigación pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre instituciones científicas y de la integración de diferentes metodologías para mejorar el conocimiento de la biodiversidad marina. En este contexto, la aportación del CIM ejemplifica el valor de las herramientas moleculares como complemento de la taxonomía tradicional, especialmente en la identificación de especies cuya presencia resulta poco habitual en una determinada región.
Asimismo, los ejemplares estudiados fueron obtenidos gracias a la colaboración con el sector pesquero, lo que evidencia la importancia de su participación en la detección de cambios en medio marino.


