La regulación sobre el control de exportaciones de material de defensa y doble uso y sus implicaciones para las empresas y operadores para un sector que cada vez crece más en Galicia, fue protagonista este jueves en el Auditorio de la Zona Franca de Vigo con la presencia de Rafael Coloma, subdirector general de Comercio Internacional de Defensa y Doble Uso del Ministerio de Economía.
La jornada contó con la participación de David Regades, delegado del Estado en la Zona Franca, y Justo Sierra, presidente de Asime, además de representantes de casi un centenar de empresas del sector aeroespacial, aeronáutico, construcción naval, ingeniería, maquinaria y mecánica, telecomunicaciones, automoción y vehículos terrestres especiales, así como de la industria de componentes, que asistieron a la jornada técnica, organizada por Zona Franca, Secdefense-ASIME y el ICEX.
En la apertura institucional, el delegado del Estado de Zona Franca, David Regades, puso de manifiesto “el elevado número de empresas que desde los parques del Consorcio ya se están dedicando al sector de la Defensa, que se están transformando, y calificó de “gran oportunidad” que la industria del Sur de Galicia está teniendo con el sector de la Defensa y Seguridad para poder diversificarse, lo que significa reforzar su economía”. El delegado agradeció a Coloma su total disposición para conectar con el tejido empresarial del área de Vigo y dotar de certidumbre al comercio internacional de los bienes que están fabricando. “Es fundamental, dijo Regades, que las empresas dispongan de la máxima información. Estamos recibiendo de forma constante solicitudes y consultas de las compañías porque el sector de la Defensa es un sector complejo, sensible y de estrategia de Europa y de país”.
Por su parte, el presidente de ASIME, Justo Sierra, manifestó que estamos en “un momento especialmente complejo, donde las fronteras norte y sur de Europa están cada vez presentando retos más complicados. Europa tiene que decidir qué papel va a jugar y uno de los papeles es nuestro esquema de trabajo, nuestras libertades, nuestro esquema social, y tenemos que defenderlo apostando también por la defensa y la seguridad”. En relación con ello, destacó que la Seguridad y la Defensa debe estar en el centro de las prioridades políticas e industriales, sobre lo que añade que se necesita “un marco normativo claro que permita que las empresas que quieran se puedan unir a este esfuerzo en defensa y seguridad”, ya que muchas todavía desconocen el marco que regula esta actividad. En este escenario, “la industria gallega tiene una oportunidad estratégica histórica para crecer, diversificarse, ganar peso en una industria que es de alto valor añadido y que genera empleo no solo de forma directa, sino también empleo inducido de una forma muy intensa”, destaca.
En su ponencia, el subdirector general del Ministerio, Rafael Coloma, se refirió al Sistema Nacional de Control del Comercio Internacional y a las perspectivas y próximos desarrollos en materia de comercio exterior de material de defensa y doble uso, así como a los aspectos regulatorios que afectan a las operaciones de exportación. Durante su intervención, destacó la importancia de compatibilizar el cumplimiento de la normativa de control de exportaciones con el impulso a la internacionalización de las empresas españolas, así como las perspectivas de futuro y los próximos desarrollos en materia de comercio exterior. “Somos conscientes de la necesidad de la internacionalización de la empresa española. Nuestro objetivo es compaginar el control de este material sensible con el apoyo a las empresas, porque la internacionalización fomenta la riqueza y el empleo”.
Asimismo, puso de relieve la importancia de contar con una industria de defensa sólida en Europa, especialmente ante los cambios experimentados en el actual contexto geoestratégico. En este sentido, señaló que “el fortalecimiento de esta industria pasa por impulsar su desarrollo y fomentar la colaboración industrial tanto en España como en el conjunto de Europa”. Coloma también destacó el potencial de crecimiento de las pequeñas y medianas empresas gallegas vinculadas a la industria de defensa y de doble uso, y explicó que “en los últimos años se ha observado un mayor desarrollo de compañías, especialmente en el ámbito tecnológico, que cuentan con capacidades y oportunidades para ampliar su presencia en los mercados internacionales”.
Asimismo, profundizó en las implicaciones prácticas de esta regulación para las empresas y los operadores económicos, poniendo el foco en la necesidad de facilitar el cumplimiento normativo y acompañar al tejido empresarial en su acceso a los mercados internacionales. Para favorecer este proceso, explicó que “la Subdirección General trabaja en colaboración con las direcciones territoriales del Ministerio de Economía en Galicia y las asociaciones sectoriales para identificar a estas empresas, facilitar el cumplimiento de la regulación sobre control de exportaciones y promover su internacionalización”. En este sentido, el objetivo es contribuir al crecimiento del tejido empresarial gallego y ayudar a las compañías a aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados exteriores.
Por último, el subdirector general abordó los retos y las oportunidades que plantea la inteligencia artificial en materia de seguridad y protección de la información. Aunque reconoció los riesgos asociados a esta tecnología y su posible utilización con fines ofensivos, incidió también en su potencial para impulsar el desarrollo de soluciones de carácter defensivo. “La inteligencia artificial puede convertirse en un ámbito de oportunidad para las empresas tecnológicas gallegas, tanto para reforzar sus propias capacidades de seguridad como para desarrollar soluciones comercializables en los mercados internacionales”, afirma. Así, destacó el potencial de este campo como una nueva vía de crecimiento y especialización para el tejido tecnológico de Galicia.
En la jornada se destacó la importancia de la capacidad técnica para competir en los mercados exteriores. La industria de la defensa en España exporta entre el 60% y el 70% de su producción, lo que lo convierte en una actividad estratégica por su capacidad para generar retornos económicos y sociales. Además de los ingresos derivados de las exportaciones directas e indirectas, la industria impulsa la creación de empleo de alto valor añadido y favorece el desarrollo de una amplia red de servicios asociados, con un impacto positivo en el conjunto de la economía.
La sesión concluyó con un turno de preguntas que permitió a los asistentes plantear sus dudas y profundizar en las cuestiones expuestas.

