El Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Vigo viene de presentar públicamente las alegaciones que formuló contra el proyecto de la línea de alta tensión impulsada por Red Eléctrica Española, en las que reclama la nulidad de su Estudio de Impacto Ambiental y la paralización inmediata del procedimiento. El frente nacionalista advierte de que el trazado propuesto provocaría graves afectaciones ambientales, patrimoniales y vecinales en la parroquias de Bembrive, Beade, Matamá, Castrelos y Comesaña.
El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, recuerda que esta infraestructura eléctrica es una demanda histórica de Vigo, desatendida durante años por los sucesivos gobiernos españoles, por su importancia para evitar paradas en el tejido industrial y estabilizar el suministro eléctrico en el conjunto de la ciudad. Sin embargo, advierte de que la necesidad de la línea no puede justificar cualquier trazado ni la falta de rigor en la evaluación de sus efectos.
“Estamos ante una infraestructura de más de 21 kilómetros diseñada desde la opacidad, sin valorar de verdad todas las alternativas, y con un proyecto que no evalúa el coste real del impacto ambiental. Red Eléctrica optó por la solución más barata, no por la más responsable”, denuncia Igrexas.
Bembrive, la parroquia más castigada
El impacto sería especialmente grave en Bembrive, donde el proyecto prevé levantar 15 torres de hasta 55,2 metros de altura, equivalentes a edificios de 18 plantas, y afectar 24 hectáreas de monte en las laderas del río Eifonso. El BNG alerta también de la amenaza sobre elementos catalogados del patrimonio, del impacto paisajístico, de los riesgos asociados a los incendios forestales y de los efectos sobre la avifauna.
Igrexas considera injustificable que el proyecto contemple el soterramiento en otros tramos y opte por un tendido aéreo en este entorno periurbano y natural. El frente nacionalista señala, además, el insuficiente análisis de las consecuencias sobre las captaciones de agua, una cuestión que considera de máxima importancia.
Afecciones vecinales y falta de garantías ambientales
Las alegaciones advierten también de las consecuencias para otras parroquias. En Beade, las obras de soterramiento previstas en las calles Ramiro Pascual y Clara Campoamor podrían condicionar gravemente los accesos al Hospital Álvaro Cunqueiro y al CEIP Otero Pedrayo.
En Matamá, el BNG denuncia que el proyecto no tiene suficientemente en cuenta la densidad poblacional ni las afecciones acumuladas por la presencia de otras infraestructuras eléctricas e industriales. También cuestiona la ausencia de medidas específicas de mitigación, como el apantallamento electromagnético.
El frente nacionalista critica que la documentación no calcule punto por punto los valores de los campos electromagnéticos, potencialmente carcinógenos según la OMS, en las viviendas más próximas ni analice con rigor la contaminación acústica de las obras. Reclama igualmente una evaluación completa de los efectos acumulativos y sinérgicos con otras instalaciones existentes o proyectadas en las parroquias que atraviesa, así como de los perjuicios derivados de las servidumbres y de la depreciación de las propiedades afectadas para las que se propone una compensación abiertamente insuficiente.
Silencio cómplice de Caballero
Igrexas anunció también que el BNG llevará al próximo Pleno municipal una iniciativa para reclamar que el Gobierno de Abel Caballero apoye expresamente las alegaciones vecinales y exija a la Xunta de Galicia que las atienda antes de adoptar una decisión sobre la autorización del proyecto.
Igrexas demanda la denegación de la autorización en los términos actuales y la elaboración de un estudio completo que evalúe alternativas y preserve el territorio. “Abel Caballero tiene que abandonar el silencio cómplice, y posicionarse claramente en defensa de los intereses de la ciudad y al lado de los vecinos”, concluye.

