Con motivo del Día Mundial de las Personas Sin Hogar, que se conmemora mañana, 10 de octubre, la Fundación Érguete-Integración quiere poner el foco en la realidad de las personas que se ven obligadas a dormir en calle, en albergues o en casas e instalaciones abandonadas en Vigo.
Como entidad especializada en el acompañamiento a personas en situación de exclusión social severa y sin hogar en la ciudad, la organización está detectando un preocupante crecimiento de la aporofobia y de los discursos de odio hacia este colectivo, especialmente en las redes sociales. Esta tendencia coincide con la reducción de las alternativas de las que disponen para encontrar un lugar seguro en el que vivir y pernoctar.
Deshumanización y falta de alternativas
En los últimos meses, la Fundación Érguete-Integración tuvo conocimiento de diferentes situaciones que ejemplifican el empeoramiento de las condiciones de vida de quien se encuentra en exclusión social severa en el área de Vigo. En abril, la entidad manifestó su preocupación por el desalojo de decenas de personas que residían en la antigua nave de Pescanova, situada en la calle Jacinto Benavente, sin contar con una alternativa habitacional. Entendiendo que las administraciones deben actuar ante circunstancias que puedan suponer un riesgo para la seguridad o la salubridad de la población, así como las preocupaciones que pueden surgir en los barrios respecto del estado de determinados espacios, es imprescindible no perder de vista que son personas las que están viviendo las consecuencias: “Son personas sin alternativas. No eligen vivir así. Echarlas de un lugar sin ofrecerles una alternativa no resuelve el problema: simplemente lo desplaza”, señalan desde la entidad.
A esta realidad se suma el aumento de contenidos en redes sociales que exponen y ridiculizan a quien está en situación de extrema pobreza. En septiembre, sin ir más lejos, la organización tuvo conocimiento de una cuenta de Instagram dedicada a difundir imágenes vejatorias de personas bajo estas circunstancias en la ciudad de Vigo. Este tipo de perfiles se aprovechan de problemáticas especialmente difíciles -muchas de las personas grabadas sin su consentimiento carecen de recursos, duermen en calle y tienen problemas de salud mental o adicciones- para someterlas a situaciones degradantes y convertirlas en contenido destinado a conseguir visualizaciones e interacciones.
Además de presentar una denuncia formal ante la Policía Nacional, la Fundación Érguete decidió denunciar públicamente este tipo de actos, que considera contrarios a la dignidad y tremendamente peligrosos, puesto que contribuyen a alimentar la aporofobia, el discurso de odio y la deshumanización de las personas en situación de vulnerabilidad.
No obstante, esta realidad no es exclusiva de Vigo. El empobrecimiento de una parte de la población, el empeoramiento del acceso a la vivienda y el incremento de los discursos de odio hacia los sectores más vulnerables de la sociedad forman parte de un fenómeno más amplio que requiere respuestas sociales e institucionales contundentes.
Poner el foco en las personas y en las alternativas
En este contexto, la Fundación Érguete-Integración hace un llamamiento a las administraciones y al conjunto de la sociedad para terminar con el discurso de odio hacia las personas en situación de vulnerabilidad, abordar las causas que están detrás del sinhogarismo y la exclusión social severa y ampliar las alternativas disponibles para quien padece estas realidades.
Coincidiendo con el Día Mundial de las Personas Sin Hogar, la entidad inicia mañana una campaña de sensibilización en redes sociales, que se desarrollará hasta el 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
La campaña mostrará, a través de imágenes reales del entorno de Vigo, diferentes espacios en los que personas sin hogar y en extrema vulnerabilidad se ven obligadas a pernoctar o buscar refugio. El objetivo es visibilizar esta realidad y recordar, por encima de todo, que nadie elige vivir en estas circunstancias, sin intimidad, sin seguridad y, en muchas ocasiones, sin acceso efectivo a sus derechos básicos.
El mensaje central de la campaña es claro: la pobreza no se elige. Porque, ante la falta de recursos, de vivienda y de oportunidades, la respuesta no puede ser la estigmatización ni el desplazamiento constante de un lugar a otro. Son personas, y necesitan alternativas reales.

