FOTO: GUSTAVO RIVAS // Cuarenta años dan para ver nacer muchas vidas, pero también para ayudar a cambiar la manera de vivirlas. El Concello de Tomiño homenajeará este año en el acto cívico de las Fiestas del Alivio a Ana Isabel Forneiro González, matrona del Centro de Salud de Tomiño desde 1986 que acompañó durante cuatro décadas a varias generaciones de mujeres y familias del municipio.
El reconocimiento se celebrará el sábado 12 de septiembre, a las 21:00 horas, en la Praza do Seixo, en un acto con el que Tomiño quiere agradecer una vida profesional dedicada no solo a la salud de las mujeres, sino también a su autonomía, a su bienestar y a su derecho a decidir.
La alcaldesa, Sandra González, destaca que “Ana forma parte de la memoria afectiva de Tomiño. Acompañó a mujeres embarazadas que años después volvieron a su consulta con sus propias hijas, vio crecer familias enteras y estuvo presente en momentos muy importantes de sus vidas. Pero, sobre todo, lo hizo siempre desde la escucha, el respeto y la voluntad de que cada mujer pudiera tomar sus propias decisiones”.
Nacida en Vigo en 1962, Ana Isabel Forneiro estudió Enfermería en Santiago y llegó a la especialidad Obstétrico-Ginecológica casi por casualidad. Ella misma reconoce que ser matrona no estaba inicialmente en sus planes, pero aquella elección acabó marcando toda su vida.
Llegó a Tomiño en 1986 buscando un destino próximo a su ciudad natal y encontró un lugar en el que acabaría desarrollando toda su carrera profesional y buena parte de su vida personal. Ana llegó con una mirada abierta y con la convicción de que había otra forma de ejercer la profesión. Junto con una generación pionera de matronas del sur de Pontevedra, compartió conocimientos, promovió formación y buscó nuevos recursos para transformar una atención que quería llevar mucho más allá de la preparación para el parto.
“Ana ayudó a abrir espacios de libertad dentro de un momento en el que muchas cuestiones relacionadas con la salud y con la sexualidad de las mujeres permanecían silenciadas. Lo hizo sin grandes discursos, desde el día a día, dando información, confianza y alternativas para que cada persona pudiera escoger su propio camino”, recalcó la regidora.
Casi cuarenta años después de su llegada, Ana mira hacia atrás con agradecimiento y reconoce que Tomiño también la transformó. “Me encontré con mucha bondad, mucha ternura, mucho amor, mucho cariño. Yo me voy empapada de todo eso”, explica. Una carrera profesional que ella resume con un sentimiento recurrente: sentirse afortunada por las compañeras y compañeros, por las mujeres que confiaron en ella y por las familias que le abrieron las puertas de sus vidas.
El acto cívico de las Fiestas del Alivio servirá así para devolverle simbólicamente una pequeña parte de todo lo recibido durante estas cuatro décadas. Porque Ana llegó a Tomiño para ejercer como matrona y acabó acompañando la vida de todo un pueblo.

