Descubren evidencias de un gran incendio y más de 700 piezas arqueológicas en As Torres

El equipo de investigación desenterró más de 700 piezas, la mayoría de ellas cerámicas, en las excavaciones realizadas en la colina sur. “Un volumen de material muy interesante para los días de trabajo que empleamos”, apunta Rebeca Blanco-Rotea, investigadora principal de este proyecto en el que colaboran un equipo arqueológico de la Universidade do Minho y otro de divulgación y comunicación de la Universidade de Santiago de Compostela. Además, como ocurrió en la campaña de 2025, se encontró un gran nivel de incendio que parece corresponderse con la época medieval de este complejo defensivo, así como material arqueológico que se mueve entre los siglos VI y XIII-XIV y material lítico anterior, probablemente de época romana.

Entre las piezas encontradas se contabilizan 684 fragmentos de cerámica, 14 metales, 3 líticos, varios huesos quemados, una pieza de juego y un diente, además de abundante material constructivo, lo que multiplica por siete los materiales documentados en 2026. El equipo arqueológico aún debe estudiar en detalle estos hallazgos, pero destacan sobre todo las piezas de los siglos XIII y XIV, en plena Baja Edad Media, aunque hay alguna novedad interesante. Entre estas novedades está el descubrimiento de dos estribos de caballo perfectamente conservados y hallados en la fase de ocupación medieval de As Torres, así como una hoz también localizada en el nivel medieval.

En relación con las cerámicas, se documentó una mayor variedad que el año anterior, tanto en pastas (grises, marrones y negras, casi todas reductoras) como en formas. Por el momento, parecen corresponder a servicio de mesa, algunas de ellas ricamente decoradas, pero habrá que esperar para comprobar si alguna sería para almacenaje de productos alimentarios. Algunos fragmentos podrían corresponder al siglo VI, es decir, a la Alta Edad Media, cuando los suevos conquistaron la antigua Gallaecia. Pero la inmensa mayoría de esta cerámica sigue siendo muy fina, similar a la documentada en el Castelo da Lúa (Rianxo), datado también en el siglo XIII, por lo que la principal cronología del material cerámico continúa apuntando a los siglos XIII-XIV.

UN GRAN INCENDIO

Esta época fue un momento clave en la frontera al coincidir con el Tratado de Alcañices, que supuso en 1297 un acuerdo bilateral entre la Corona de Castilla y el reino de Portugal, mediante el cual quedaron fijadas, por ejemplo, las fronteras entre ambos reinos, lo que conllevó la construcción de toda una serie de torres y castillos a lo largo de la misma por iniciativa regia. La mayor parte de estas piezas se encontraron en la zona norte de la colina, donde se localiza una estructura de planta circular. Precisamente en esa zona se detuvo este año la excavación arqueológica al detectarse un gran nivel de incendio que parece haber arrasado la fase medieval. El equipo arqueológico ya recogió abundantes maderas quemadas que serán datadas aún dentro de esta campaña.

Estas primeras investigaciones apuntan ya a algunas de las conclusiones de la campaña del pasado año. En septiembre de 2025 se había realizado una intervención arqueológica encaminada a caracterizar lo que parecía una batería de la Guerra de la Restauración (1640-1668) situada sobre una gran mina de origen romano, ya documentada por el arqueólogo Brais Currás a comienzos de este siglo. Esa batería habría sido levantada en torno a 1666 para cortar el paso al ejército portugués que ocupaba el lugar de Goián desde 1663. Pero las sorpresas no tardaron en llegar. As Torres desvelaba la existencia de una ocupación anterior, pues en la construcción de la tronera —una abertura sobre el parapeto para disponer un cañón— se emplearon cerámicas, tejas, ladrillos y metales de la Edad Media junto con tierra como material constructivo.

La ocupación durante la Edad Moderna de estos altos (As Torres) se hizo levantando fortificaciones de tierra. El equipo de arqueología documentó también indicios de un incendio sobre el que se levantó la tronera. La abundancia de materiales y las cronologías de los siglos XIII-XIV apuntaban a la existencia de una fase anterior en la ocupación de la colina que la vecindad denomina As Torres. Una hipótesis que se confirmó en la campaña de este año.

APARICIÓN DE METALES

Otro elemento clave de la intervención de este año fue la documentación de una serie de metales, la mayor parte de ellos parecen formar parte de la construcción medieval, pues se trata de clavos de hierro en diferentes estados de conservación. También se documentó parte de una hoz de hierro. Pero llamó especialmente la atención de los investigadores la presencia de varias piezas relacionadas con la montura de caballos. Todas ellas aparecen sobre un suelo rubefactado documentado en la zona sur del incendio.

La presencia de estas piezas sitúa al equipo de investigación en la pista de una ocupación vinculada a la caballería, pero también de un asentamiento permanente donde estos posibles caballeros se sentaban a la mesa con una cerámica fina y decorada que se documenta en otros contextos, tanto gallegos como portugueses.

IDENTIFICACIÓN DE DOS ZONAS CLARAMENTE DELIMITADAS

A lo largo de este julio, la intervención se centró en dos zonas: la colina donde se identificó el fortín abaluartado de la Edad Moderna, y la colina donde se localiza la tronera con evidencias de ocupación anterior. En esta segunda colina se abrieron dos sondeos, uno sobre una posible estructura de planta circular y otro definido a partir de la prospección metalúrgica desarrollada el primer día de campaña. Y los materiales arqueológicos documentados, sin haber agotado aún los niveles arqueológicos, son muy superiores a los de 2026.

Queda por saber si las dos colinas de As Torres tuvieron una continuidad cronológica, desde la fase de ocupación de la mina romana hasta la guerra del siglo XVII, pasando por una fortificación de la Baja Edad Media, con piezas y estructuras perfectamente identificadas, y otra que sería de la Alta Edad Media, hacia el siglo VI, ya en plena época sueva, de la que hay menos evidencias.

¿Qué nos cuentan los materiales y por qué son importantes? La arqueología puede reconstruir los relatos sobre el pasado a partir de las evidencias que las sociedades dejaron en el paisaje y en lo que hoy son yacimientos arqueológicos. Las construcciones informan sobre la manera de habitar y la funcionalidad de los espacios estudiados. La cultura material mueble —todos los objetos recuperados en prospecciones y excavaciones— permite obtener cronologías y conocer a qué se dedicaban esos espacios. Y muchos de los restos recogidos (tierra, argamasas, cerámicas, carbones, semillas…) pueden someterse a diferentes tipos de análisis que ayudan a reconstruir qué ocurrió en el yacimiento estudiado. Este es el caso de As Torres, donde, a falta de obtener dataciones absolutas, los materiales son muy valiosos para empezar a saber qué había en la colina y qué ocurrió antes de la Edad Moderna. Unos materiales que el equipo estudiará en las próximas semanas para llegar a datos más concluyentes.

COLABORACIÓN GALLEGO‑PORTUGUESA

Los trabajos arqueológicos forman parte del proyecto Fortalezas da Fronteira, que tuvo lugar en Tomiño en julio en el marco de un campo de voluntariado internacional de la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta de Galicia, con jóvenes de entre 18 y 30 años procedentes de Galicia, otros puntos de España, Italia, México y Colombia.

También participaron alumnas en prácticas curriculares de la Licenciatura o el Máster de Arqueología del Departamento de Historia del Instituto de Ciências Sociais de la Universidade do Minho, con apoyo de la Unidade de Arqueologia (UAUM), así como personal del Grupo de Novos Medios de la Facultad de Comunicación de la Universidade de Santiago de Compostela (USC).

Fortalezas da Fronteira combina investigación arqueológica, formación, voluntariado, educación y divulgación para avanzar en el conocimiento del patrimonio defensivo de la raya gallego‑portuguesa y acercar a la ciudadanía la historia de As Torres y del territorio en el que se inserta.