Relicario dialoga con la memoria, el patrimonio y la belleza en la Catedral de Tui

Hasta finales del mes de septiembre la Catedral de Tui acoge la instalación artística “Relicario” obra del tudense Carlos Fer dentro de los actos conmemorativos del 800 aniversario de la consagración del templo catedralicio.

Ayer por la tarde tuvo lugar la inauguración en un acto en el que interviron el alcalde, Enrique Cabaleiro; la concejala de Cultura, Sonsoles Vicente; el deán de la Catedral, José Diéguez; el director del Museo Tude, Santiago Vega; y el propio artista, Carlos Fer.

El alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro, destacó lo excepcional de la muestra, del artista y del espacio en el que se presenta. También se refirió al punto de esplendor que vive la Catedral, tanto por el aniversario de su consagración, como por las obras que se acometieron y se están realizando, en un templo que se reafirma como faro de la ciudad y del territorio.

Por su parte la concejala de Cultura, Sonsoles Vicente, mostró su satisfacción por poder presentar por vez primera en Tui la obra de Carlos Fer, que cuenta con una destacada trayectoria. Se trata, según explicó, el proyecto más emocionante e impactante del programa conmemorativo del octavo centenario de la consagración del templo. También mostró su agradecimiento al cabildo de la Catedral por la colaboración para la realización de la muestra.

El director del Museo Tude, Santiago Vega, reflexionó sobre el diálogo de los estilos artísticos en la Catedral, a los que ahora se añade una muestra contemporánea que da a la Catedral, una expresión de actualidad, con una obra que desprende autenticidad y ofrece lo mejor de si misma. Afirmaba que Relicario se convierte en un canto a la belleza.

La belleza de la propuesta fue también señalada en su intervención por el deán de la Catedral, José Diéguez, quien reflexionó sobre el término relicario que da nombre a la intervención.

Carlos Fer explicó que su obra está inspirada en la Capilla de las Reliquias de la Catedral, planteada como una intervención que se integra en el espacio, que dialoga con la piedra y con la arquitectura existente. Son 800 piezas, distribuidas en ocho collares, que interactúan con la luz, que guardan recuerdos o memoria.

Relicario se puede visitar en la Catedral de Tui hasta finales del mes de septiembre.

Relicario

Relicario es una intervención artística site-specific realizada para la Catedral de Santa María de Tui con motivo del VIII centenario de su consagración. La obra nace de la Capilla de las Reliquias, una sala integrada en la arquitectura del templo donde un altar del siglo XVIII custodia distintas reliquias de los santos, guardadas en compartimentos y armarios. Llamamos relicario a ese estuche que cuida y preserva aquello que contiene. A veces lo llevamos al cuello, a modo de collar, como un pequeño lugar donde guardar nuestros recuerdos y llevarlos con nosotros. De esa idea surge esta instalación de ochocientas piezas impresas en filamento transparente biodegradable, una por cada año de existencia de la catedral.

Como cuentas de una gargantilla o plegarias de un rosario, las piezas se organizan en ocho collares que ahora visten el monumento. Sus ocho diseños diferentes están grabados con motivos recogidos y escaneados en la Capilla de las Reliquias, de manera que cada pieza honra las reliquias que allí se conservan, pero también los propios relicarios que las contienen, que pasan a convertirse en nuevos objetos para venerar y proteger. La catedral queda así vestida con sus propios recuerdos.

Toda la intervención está pensada para convivir con la arquitectura del lugar en lugar de imponerse sobre ella. El material transparente permite ver el espacio y deja pasar la luz que entra en el templo, para contemplar al mismo tiempo su estructura, sus altares y la instalación, sin interferencias. La obra tampoco toca el suelo, ya que flota suspendida de las naves superiores.

Esa suspensión es, además, el corazón de la pieza. Al quedar colgada en alto, Relicario alude a lo celestial y a lo divino, a ese hilo que une el cielo con la tierra. La luz natural atraviesa el filamento y se refracta en los cristales, proyectando reflejos y brillos sobre las columnas, los muros y las figuras del templo. La instalación enlaza así lo sagrado e histórico de la catedral con el arte y la tecnología de nuestro tiempo.

Completan la obra otros collares formados por cientos de pequeños cristales. No llevan reliquias grabadas, ya que hacen referencia a lo que aún está por venir, a todos los años y recuerdos que la catedral aún tiene por crear, por guardar y por compartir con la ciudad de Tui, con sus habitantes y visitantes. Relicario presenta unos recuerdos vivos que celebran el octavo centenario del monumento ojeando hacia su pasado, mientras deja un espacio abierto y luminoso a los siglos que tiene por delante.

Carlos Fer

Carlos Fer (Tui, 1997) es artista visual, docente e investigador. Finalizando su doctorado por la Universidade de Vigo en Creación e Investigación en Arte Contemporáneo, fue docente en la ESDIR, la EASD Pablo Picasso y la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Su práctica abarca pintura, cerámica, videoarte e instalación, con atención a la materialidad, a la suspensión, al peso y la apertura de la pintura hacia el espacio.

Tiene cuatro exposiciones individuales recientes: Relicario (Catedral de Santa María de Tui, 2026), Limiares Acuosos (Casa da Cultura Galega, Vigo, 2025), Letting the Painting Fall (Sint-Lukas Gallery, Bruselas, 2025) y Pregar a Pintura, comisariada en el Museo Provincial de Pontevedra (2024). Participó en bienales como la XXVI Bienal de Cerveira (Portugal, 2026), XXXII Bienal de Pontevedra (2025) o la XV Bienal de La Habana (Cuba, 2024) y en muestras colectivas en lugares como la Cité Internationale des Arts (París, 2026), en la Fundación Luis Seoane (A Coruña, 2024), en la Valentiny Foundation (Luxemburgo, 2023), o en el Palacio Euskalduna (Bilbao, 2023).

Sus residencias y estadías de investigación incluyen la CIDA de París (2025–2026), la Fundación Nicole & Walter Leblance a LUCA (Bruselas, 2025), Matadero Madrid (2025), la Bibliothèque Historique de la Ville de Paris (2026), el programa Nortear de la AECT (2024 y 2026), y el Pazo de Mariñán (2023 y 2026). Fue seleccionado en las becas Novos Valores de la Diputación de Pontevedra (2025), en el Programa In situ de la Fundación Daniel y Nina Carasso (2025) y finalista en el X Premio Cervezas Alhambra Arte Emergente ARCO (2026).

Entre sus reconocimientos destacan el Premio Adquisición en el XIX Isaac Díaz Pardo, (2025); Premio del XVIII Certamen de Artes Plásticas de la Diputación de Ourense (2025), el V Premio Crea (2025), Premio de Investigación en artes, humanidades y ciencias sociales y jurídicas (2025), Premio del Público del VII Festival Internacional de Cine Intersección (2024) y el primer premio del XXI Certamen de Pintura de la UVigo. Su trabajo forma parte de diferentes colecciones públicas y privadas.