Desde UCIN Mos trasladan su profunda preocupación ante la gravísima situación derivada del conflicto de Monte Faquiña, “un problema que amenaza con convertirse en uno de los mayores desastres económicos de la historia reciente del municipio”.
“Lo que comenzó como un litigio judicial por la titularidad de los terrenos entre la Comunidad de Montes de Tameiga y el Concello de Mos ha desembocado en una realidad alarmante: reclamaciones millonarias por parte de empresas instaladas en el polígono que podrían acabar costando cerca de 5 millones de euros a todos los vecinos y vecinas de Mos”, advierten.
Las empresas afectadas realizaron en su día importantes inversiones bajo el amparo de contratos y autorizaciones municipales, confiando en la seguridad jurídica ofrecida por la administración local. Sin embargo, tras la sentencia de 2016 que otorgó la titularidad del suelo a la Comunidad de Montes, la situación dio un vuelco total. Los afectados se enfrentan ahora a incrementos de canon de hasta un 1.200% y a la revocación de prórrogas previamente pactadas.
Mientras tanto, desde UCIN Mos consideran incomprensible la pasividad del Gobierno local ante un conflicto que pone en riesgo el tejido empresarial, el empleo y la estabilidad económica del municipio. “En lugar de ofrecer soluciones, transparencia y diálogo institucional, la alcaldía continúa centrada en una política de imagen, propaganda y presencia constante en actos públicos, fiestas y eventos sociales”.
“Mos no necesita más fotografías institucionales ni más campañas de autopromoción. Mos necesita gestión, previsión y responsabilidad. Además, resulta evidente que compaginar las responsabilidades municipales con la actividad política en el Senado está afectando a la dedicación que requiere un problema de esta magnitud. Los vecinos merecen una alcaldesa centrada en defender los intereses del municipio y no en priorizar agendas políticas externas o actos de imagen”, añaden.
Desde UCIN Mos exigen transparencia inmediata sobre la estrategia jurídica y económica del Concello ante las reclamaciones presentadas; la apertura urgente de una mesa de mediación entre el Concello, la Comunidad de Montes y las empresas afectadas; y responsabilidad política y económica para evitar que los errores de gestión terminen repercutiendo directamente en el bolsillo de los vecinos.
“El conflicto de Monte Faquiña refleja el agotamiento de una forma de gobernar basada en la propaganda y el escaparate político, mientras los problemas reales siguen sin resolverse”, concluyen desde UCIN Mos.

