El Bloque Nacionalista Galego (BNG) reclama al alcalde de Vigo, Abel Caballero, que desista de forma definitiva de su proyecto de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). El frente nacionalista vuelve a rechazar el modelo elegido por el Gobierno municipal, con cuatro perímetros restringidos a los vehículos que no sean híbridos o eléctricos, y apuesta por dar “alternativas reales” al uso del coche particular en lugar de las “prohibiciones, sanciones y costosos sistemas de videovigilancia”.
Así lo exigió el portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, que tachó de “ordenanza de Schrödinger” la propuesta de ZBE aprobada de forma inicial este pasado lunes. “El modelo de Caballero restringe y al mismo tiempo permite; prevé multas pero no las va a aplicar de inmediato; y diseña unos perímetros con tantas excepciones que la norma va a ser que se pueda transitar como hasta ahora por ellos”, cuestionó.
Igrexas denunció “años de opacidad” durante la tramitación de la ordenanza, tras las negativas del alcalde de convocar los órganos de participación en la materia como los Consejos Sectoriales de Transportes, de Medio ambiente y de Accesibilidad. “¿Por qué insistir en aplicar un modelo fracasado, injusto socialmente y que no reduce las emisiones, sino que lo único que hace es desplazar algunos tráficos a otras calles?”, afeó.
Hay alternativa a las multas
Desde el BNG reiteraron que “hay alternativa” al modelo de ZBE de Caballero apostando por una política de movilidad que facilite opciones reales frente al uso del coche particular en toda la ciudad: con más transporte público, más espacios peatonales y facilitando el uso de la bicicleta o de los vehículos de movilidad personal. “Una alternativa que haga de toda la ciudad una zona de bajas emisiones, una zona de bienestar como defiende la Red de Ciudades que Caminan y que lleva años aplicando Pontevedra con éxito”, afirmó Iglesias.
Por este motivo, el portavoz municipal nacionalista llamó a destinar los 5,5 millones de euros “dilapidados en dibujar unos perímetros injustos e inútiles” a reforzar y mejorar el transporte público. Además, pidió actualizar el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, después de cinco años sin revisar, para definir alternativas para reducir al mínimo el tráfico en vehículo particular en Vigo.
Vigo Ecodriving 2030, proyecto fantasma
Igrexas cuestionó también el denominado Vigo Ecodriving 2030, un “proyecto fantasma” incluido en la ordenanza municipal de las ZBE. Desveló que el propio documento recoge que no se va a destinar ni un solo euro ni dotar de más personal en el servicio de tráfico para ponerlo en marcha. En su lugar, defendió la necesidad de medidas que permitan avanzar a Vigo hacia una “movilidad más sostenible, menos ruidosa y contaminante para lograr una ciudad mucho más habitable, verde y segura”.

