El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, informó esta mañana de que el Consello aprobó el nuevo Nomenclátor de Galicia 2026, que “supone la modificación de 2.530 denominaciones de concellos, parroquias y lugares”. De este modo, se ratifica la propuesta presentada en el mes de julio en el pleno de la Comisión de Toponimia, el órgano asesor compuesto por el Gobierno gallego, la Real Academia Galega, el Consello da Cultura Galega e instituciones como el Instituto Padre Sarmiento o la Universidade de Santiago de Compostela.
Tal y como explicó el presidente, se trata de unos cambios que llegan después de un “exhaustivo trabajo” del Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega para revisar y actualizar el Nomenclátor de Galicia, elaborado en 2003.
En concreto, tras el estudio de 4.398 topónimos, se decidió modificar los nombres oficiales de 2.335 lugares, 182 parroquias y 14 concellos. En el caso de los municipios pasarán a registrarse de la siguiente manera: A Caniza, A Ribeira de Piquín, Alfoz do Castrodouro, Cangas de Morrazo, Cerdedo Cotobade, Mondariz Balneario, O Campo Lameiro, O Castro de Caldelas, O Porto do Son, O Riós, Oza Cesuras y Pastoriza. Todos los topónimos podrán consultarse en el Portal da Lingua, en el de la Real Academia Galega y en Toponimia de Galicia.
El presidente destacó que el análisis realizado por la Comisión de Toponimia también permitió incorporar 1.655 nuevos nombres con respecto al último documento elaborado en 2003, alcanzando así un total de 42.909 registros. Para realizar este trabajo se partió de la base de datos del Nomenclátor de Galicia oficial de 2003 y se cruzó con la base de datos toponímica del Instituto Nacional de Estadística, conocido como NomenINE. Durante el proceso, se revisaron tanto cuestiones lingüísticas, llegando a estudiar 4.398 topónimos, como geográfico-administrativas, referidas a problemas de localización o categorización poblacional, con 13.788 revisiones.
Rueda destacó que, con esta actualización, el Gobierno autonómico cumple con su responsabilidad en la “salvaguarda de nuestra identidad a través del mantenimiento y recuperación de los nombres históricos de los lugares que existen en Galicia”, recuperando las formas que fueron sustituidas a lo largo del tiempo por otras formas “ajenas a la lengua gallega”. En este sentido, los criterios a seguir se basaron en la etimología, en la documentación histórica, en la tradición gráfica consolidada en los últimos dos siglos y en el uso oral y escrito que hace la vecindad del topónimo. También se tuvo en cuenta el respeto por la forma dialectal de cada lugar y, además, se trató de enmendar los errores detectados fundamentalmente en lo relacionado con el uso de los artículos.
El documento llega al Consello da Xunta tras concluir el proceso informativo, desarrollado por una comisión técnica en los concellos implicados, sobre las motivaciones de las modificaciones en su toponimia. Además, todos los años se está desarrollando un programa divulgativo en municipios, colegios, asociaciones culturales y distintos centros sobre el valor cultural de la toponimia y la necesidad de colaborar en su recogida para salvaguardar la denominación de los lugares como parte fundamental de la identidad gallega.
Al respecto, cabe destacar que la implicación ciudadana permitió georreferenciar hasta ahora cerca de 106.000 microtopónimos a través de Galicia Nomeada, la plataforma colaborativa que facilita a través de una aplicación, tanto de manera particular como colectiva, la aportación de nombres de lugares, recogiendo así la tradición oral asociada a la toponimia. En este momento tenemos a disposición de la ciudadanía un total de 545.724 topónimos gallegos en este visor.

