El Mecalia Atlético Guardés vence y convence. Las de Ana Seabra obraron el milagro este sábado en Elche clasificándose a semifinales de la EHF European Cup por la mínima y sobre la bocina después de un encuentro más bien decantado hacia su rival. Tras un inicio sólido para las de A Guarda, el conjunto ilicitano logró sacarlas del partido y llegó a ponerse por delante en el global de la eliminatoria en la segunda mitad con hasta tres goles de ventaja. Pero fue un tiempo muerto solicitado por el equipo miñoto en el minuto 44 el punto de inflexión del partido, que hizo pasar a las suyas de un 16-14 al 20-20 final, con un último gol de Jazmín Mendoza in extremis que fue el causante de que la eliminatoria no se decidiese por una ronda de siete metros. Puede disfrutar de la épica un Guardés que ya se encuentra entre los cuatro mejores de la competición y que conocerá a su rival mañana, en la resolución de la eliminatoria entre Málaga y Kynzvart a la que las españolas llegan con una ventaja de 15 goles.
El primer gol se demoró más de tres minutos en llegar, y lo hizo de la mano de Paula Agulló después de que el Guardés desaprovechase varias oportunidades ofensivas. El ritmo de partido y la tensión eran muy altos desde el comienzo, con las anfitrionas ofreciendo una gran resistencia defensiva. Las de Seabra no respondieron hasta después, con dos goles de María Sancha, el segundo de ellos desde la línea de siete metros (1-2, min. 5).
El equipo miñoto encadenó un inicio bastante sólido, con Cecilia Cacheda completando el parcial 0-3 que comenzaba a incrementar la distancia en el marcador. El Elche, por su parte, estaba muy desacertado especialmente en el ámbito ofensivo donde acumulaba ya varias pérdidas, y comenzaba también a cometer fallos en su protección de la portería. Dio dos oportunidades de penalti más al Guardés, solo salvadas por una Nicole Morales que paró primero a Sancha y después a Téllez, limitando las posibilidades de cambio en el marcador de manera milagrosa para las suyas (1-3, min. 10).
Rocamora recurrió a la defensa avanzada que tanto había funcionado en el partido de ida para ver si tendría el mismo éxito este sábado. Pareció cambiar algo, además, en la aproximación a la portería de Balzinc, pues Noelia Solla anotó el segundo gol ilicitano del partido y el primero en unos 10 minutos, seguida por una Jimena Laguna que apretaba el resultado (3-4, min. 13).
Comenzó a seguir el ritmo y acercarse peligrosamente ahora el conjunto local, cerrando filas en esa barrera atenta que no dejaba respirar a ninguna jugadora guardesa y cedía lo justo y necesario. También fabricaron más ocasiones en el juego de ataque, aunque sin deshacerse de errores que daban alas a unas visitantes por lo general más metidas en el partido (4-6, min. 19).
El mayor lastre a partir de ahora para las de A Guarda, y uno importante, estaba siendo el acierto desde la línea de siete metros, donde solo había podido transformar dos balones de seis oportunidades. En el mismo ámbito, sin embargo, las alicantinas sí alcanzaban mayor porcentaje, y fue esa lucidez la que las llevó a firmar el primer empate desde el inicio a falta de ocho minutos para el descanso (6-6, min. 22).
Vanessa Rubio, artífice del gol del empate, marcó entonces el de la superioridad local también desde la posición de máxima penalización, reiniciando la eliminatoria (7-6, min. 24). En el parcial final de esta primera parte al Guardés le tocaría bogar por recuperarse y evocar la claridad demostrada a comienzos del partido para tener opciones de cara a la reanudación. Y aunque había reacción, no se veía ya en las de Seabra la misma concentración del inicio, incapaces de imponerse al ataque a siete de sus rivales. A la desesperada, la entrenadora llamó al tiempo muerto cuando Clara Gascó firmó la renta idéntica por tercera vez (9-8, min. 27).
Y no solo no funcionó la llamada de atención, sino que las suyas continuaron sin definir sus ocasiones y dejaron paso a un Elche que lograba ponerse por delante en la eliminatoria por primera vez coronando un 6-2 impecable, situación que se mantuvo ya hasta el pitido que marcaba el ecuador del partido (10-8, min. 30). Necesitaba recuperar la mentalidad el equipo miñoto y hacerse grande como lo había conseguido en A Sangriña una semana atrás y no hacía tantos minutos en este mismo partido de vuelta, si quería volver a A Guarda con la plaza en semifinales de la EHF European Cup asegurada.
La segunda mitad comenzó con sendas faltas en ataque por parte de ambos equipos, seguidas por el cuarto gol de María Sancha que devolvía el empate técnico a la eliminatoria. Cacheda lideraba la misión ante una defensa ilicitana que presionaba con garra, y aunque la coordinación era buena no lo era tanto la definición, topándose con las manos de Morales primero y anulada por una infracción cuando por fin pareció llegar a cargo de Sancha desde los siete metros (10-9, min. 34).
No acababa de encontrar la clave para anotar un Guardés que, por lo demás, ofrecía un desempeño excelente sobre el 40×20. Ni siquiera podía aprovecharse de las pérdidas rivales, tres ya desde la reanudación, y para colmo debía tratar de frenar ahora a una Carmen Figueiredo que saltaba a la pista para hacerse con la mayor renta a favor de las suyas de todo el encuentro (12-9, min. 37).
Se agravaron los problemas para las visitantes, apabulladas ante su incapacidad goleadora, o más bien ante las apariciones de una Nicole Morales que acumulaba ya varias paradas seguidas y era la mayor responsable de una distancia que seguía expandiéndose (15-11, min. 42). Saltaban las alarmas en el banquillo miñoto y Ana Seabra convocaba a las suyas para tratar de evocar una capacidad de reacción tal como la que su rival había demostrado semanas atrás a domicilio en A Sangriña.
Y como si algo hiciera clic en ese aparte, primero Cacheda y después Ania Ramos transformaron por fin. Sancha respondió al acierto de Figueiredo aprovechándose de la puerta rival vacía y estuvo a punto de repetirse la jugada si no fuera por la salvada milimétrica de Morales. Con todo ello sumado a las tres paradas de Sabina Mínguez, conseguía poner contra las cuerdas poco a poco el equipo miñoto a un rival que sabía que no podía dar nada por ganado (16-14, min. 44). En 15 minutos para el final, todo podía suceder.
El tira y afloja siguió y las de A Guarda, completamente metidas por fin de nuevo en su objetivo, y aupado por una Mínguez estratosférica en estos momentos, conseguía el milagro de reiniciar la eliminatoria a pesar de pecar de dos faltas en ataque que podían haber sido catastróficas (17-16, min. 50). Rocamora llamaba ahora al tiempo muerto para frenar la crecida gallega que ya era una realidad.
Pero la defensa cerró filas entorno a la portería con acento de Mislata y provocó una nueva pérdida rival que Ania Ramos aprovechó a la perfección desde su extremo. Cada acción contaba en los ocho minutos que restaban, y lo sabía un Elche que luchaba por cada balón, como el de Lisa Oppedal que fue el primero en llegar a la red gallega en cinco minutos (18-17, min. 52).
Lo sabía también Nicole Morales, muy presente con las 11 paradas que ya contaba y seguía contando. La guardameta ilicitana apareció de nuevo cuando más la necesitaron las suyas, con dos paradas que amenazaban con sellar el destino de un partido que, gracias al acierto de Laguna entre ambas, tenía ahora su nombre (19-17, min. 55).
Debía intentarlo todo el Guardés en este epílogo, y así lo hizo. Y con éxito, pues la siguiente acción fue un gol de Blazka Hauptman que recuperaba el empate, seguido por la enésima pérdida de balón ilicitana y por una Lorena Téllez desde siete metros que recuperaba las opciones de victoria guardesa (19-19, min. 58).
Era entonces Joaquín Rocamora quien paraba el reloj para planificar los dos minutos finales. Figueiredo siguió sus órdenes a la perfección y materializó su enésimo cañonazo, que apuntaba ya a sentenciar la resolución de la eliminatoria a la tanda de siete metros ante los sendos errores de Ramos y Palomo de cara a la puerta local. Con posesión para el Elche y los nervios a flor de piel, la defensa guardesa no decepcionó y agotó las oportunidades de una Jimena Laguna que terminó por ceder el balón. Ana Seabra utilizaba su última interrupción para dejar atados trece segundos en los que las suyas podían librarse del destino caprichoso de los penaltis; y así lo consiguieron. La asistencia de Cacheda al extremo de Jazmín Mendoza fue perfecta, y la paraguaya la encajó por fin en la red de Nicole Morales después de intentarlo sin éxito durante todo el encuentro (20-20, final). El Guardés obraba la hazaña y ponía contra las cuerdas a un Elche que se vio ganador en muchos momentos de la eliminatoria, para clasificarse por fin a una semifinal europea histórica para el Club miñoto. Su rival lo conocerá mañana, en la resolución de los cuartos de final que reúnen al Costa del Sol Málaga con el Hazena Kynzvart checo y que llega con un 33-18 en la ida a favor de las españolas.
Atticgo BM Elche (10+10): Clara Gascó (5), Carmen Figueiredo (4), Jimena Laguna (3), Lisa Oppedal (3), Vanessa Rubio (3), Paula Agulló (1), Noelia Solla (1), Patricia Méndez, Azul Spinelli, Zaira Benítez, Paola Bernabé, Laura Ferrer, Trinidad Bomabá, Rosa Leal, Nicole Morales (p.) y Udane Bernabé (p.).
Mecalia Atlético Guardés (8+12): María Sancha (6), Lorena Téllez (3), María Palomo (3), Blazka Hauptman (2), Cecilia Cacheda (2), Ania Ramos (2), Jazmín Mendoza (1), Carme Castro (1), África Sempere, Rosane Serrano, Nerea Gil, Ariana Portillo, Amandine Balzinc (p.) y Sabina Mínguez (p.).
Marcador cada cinco minutos: 1-1, 1-3, 3-5, 4-6, 7-6, 10-8, 10-9, 14-11, 16-14, 17-15, 19-17, 20-20.
Árbitros: Linus Hardegger y Simon Hardegger. Amonestaron con tarjeta amarilla a la visitante Jimena Laguna y excluyeron con dos minutos a las visitantes Vanessa Rubio, Trinidad Bomabá, Patricia Méndez y Noelia Solla.
Incidencias: Partido de ida de cuartos de final de la EHF European Cup 2025/2026, disputado en el pabellón de A Sangriña con asistencia de autoridades de la Xunta de Galicia, la Deputación de Pontevedra, la Federación Galega de Balonmán y el Concello de A Guarda.





