El Mecalia Atlético Guardés vuelve a tropezar, aunque con señales de levantarse. Las de Ana Seabra sumaron una nueva derrota este miércoles en Elche, en su primera de un total de tres citas consecutivas ante un rival al que recibirá este mismo fin de semana en casa para jugar los cuartos de final europeos. El batacazo llegó pronto, con apenas 2 goles anotados en la primera parte, y fue lo que impidió que las guardesas pudiesen recuperarse por completo en la segunda mitad. Aunque fueron superiores al local, con más errores, el gran trabajo defensivo y la mejoría en la definición a puerta dejaron un buen parcial de 8-10, pero insuficiente para superar la renta y sumar algún punto. Las 14 paradas de Amandine Balzinc superaron a las 11 de Nicole Morales, quien fue un gran obstáculo en la primera mitad; y los 5 goles de una María Sancha que cambió el chip después del descanso fueron también lo más destacado por la parte miñota.
El primer gol llegó de la mano de Lisa Oppedal pasado el primer minuto de contienda. El anfitrión salió a la pista ofreciendo una defensa férrea y agresiva, tratando de evitar cualquier penetración por parte de las guardesas. Y lo logró obligando a Rosane Serrano a anotar el primer tanto gallego desde los nueve metros un minuto después. Noelia Solla devolvió la delantera a las suyas en la siguiente jugada, y el goteo de goles se relajó entonces a pesar de los intentos por ambos bandos (2-1, min. 5).
Era muy físico el partido en el Esperanza Lag, con la barrera defensiva local poniendo en problemas importantes a las de Ana Seabra. Al final, las de A Guarda terminaban por forzar el lanzamiento y no conseguían definir de cara a portería, con ese único gol manteniéndose durante los minutos siguientes. Tampoco lo lograba, además, desde los siete metros, con Serrano topándose con la primera de Nicole Morales instantes después (3-1, min. 8).
Mientras, aunque el Elche no desplegaba grandes actuaciones en ataque, conseguía concretar alguna oportunidad más para seguir despegándose del Guardés en el marcador. El partido de las gallegas pasó a jugarse ahora en los siete metros, aunque con resultados tampoco muy provechosos: Morales paró el segundo penalti, de manos de María Sancha, y aunque Ceci Cacheda consiguió por fin encajar el tercero y revivir un marcador sin cambios desde hacía más de diez minutos, la portera ilicitana volvió a parar el cuarto de sus mismas manos (5-2, min. 14).
El equipo miñoto vivía su enésimo bloqueo goleador en los últimos partidos, con tan solo dos tantos en más de un cuarto del partido. No pudo siquiera aprovecharse de las tres exclusiones que el anfitrión sufrió en esos minutos, una tras otra, y en cambio se vio lastrado por su propia parte por los palos, una defensa rival que no perdonaba ni una y cinco paradas de Morales que pesaban como cinco losas. Sancha lo intentó con varias salidas, pero una de las tres opciones la frenaba en cada ocasión, y el marcador se mantenía sin cambios (5-6, min. 20).
La portería local seguía suponiendo un obstáculo enorme, parando el enésimo lanzamiento desde siete metros. No jugaba mal el Guardés, haciéndose con varios balones rivales y muy atento en la defensa, coronada por una Amandine Balzinc que llevaba cinco bloqueos por su parte, pero se encontraba con el mismo problema de fondo de las últimas jornadas: la falta de definición. Por ahora, la suerte era que el Elche no estaba sabiendo aprovecharse, con tan solo cinco goles hasta entonces, pero Vanessa Rubio rompió el bloqueo local con un penalti (6-2, min. 24). Seabra llamó al tiempo muerto intentando reorganizar algo a su equipo.
Rubio anotó entonces el 3/3 y los cinco minutos previos al descanso parecían ponerse incluso más cuesta arriba para las miñotas. Salió Teresa Antón para relevar la portería en el enésimo penalti visitante y también frenó el balón de Cacheda, dejando al Guardés desesperado con esos únicos dos tantos en la primera mitad del partido. Un último acierto de Clara Gascó cerró el marcador con una diferencia de seis goles preocupante para un Mecalia mucho menos capaz de la remontada que en los últimos tiempos, y marcado por la falta de efectivos para las rotaciones, pues de momento la central lalinense solo salía para los siete metros (8-2, min. 30).
A la reanudación la dinámica fue similar, con el primer gol llegando de manos de la misma Gascó para aumentar todavía más el hueco. Lo que sí cambió fue la capacidad de acierto de María Sancha, que anotó su primer gol del partido después de intentarlo sin descanso en la primera mitad (9-3, min. 32). Habría que ver si el desbloqueo sería colectivo y pudiese obtener algo de aire un Guardés en grave necesidad de recomponerse.
Así pareció ser, aunque con algo de cautela, pues tras un par de ataques más precipitados las de Ana Seabra se centraron por fin y asestaron un 0-2 que les aportaba una confianza necesaria, con exclusión de Vanessa Rubio incluida (10-5, min. 36). Quedaba ver si las visitantes podían ahora aprovecharse de la superioridad.
Peleaba ya más el Mecalia, demostrando una faceta mucho más habitual en él, con un juego defensivo atento y agresivo que había conseguido ya generar varios errores no forzados en las anfitrionas. Y rompieron un bloqueo adicional las de Ana Seabra, pues la capitana no se contentó con golear en juego sino que encadenó dos aciertos consecutivos desde los siete metros, coronando un parcial 3-6 desde el descanso que las metía en el partido de lleno de manera milagrosa (11-8, min. 40). Era Rocamora ahora quien llamaba al tiempo muerto para evitar la crecida guardesa antes de que fuera tarde, mientras el banquillo de Seabra celebraba haber recobrado los ánimos.
Se convirtió el encuentro en un duelo de defensas ahora, con ambas escuadras llevando al pasivo a la rival y conscientes de que cada detalle podría definir un encuentro ahora totalmente diferente, es decir, mucho más ajustado. Pasaron cinco minutos sin goles por este mismo motivo -además de las actuaciones de Balzinc y Morales en sendos palos, también protagonistas en esta segunda mitad-, y la sequía la rompió Jimena Laguna para ser respondida al instante por María Palomo (12-9, min. 44). Restaban 15 minutos de partido en los que, visto lo visto, todo podía pasar.
Rocamora desplegó entonces el ataque a 7 y Oppedal lo materializó en dos ocasiones, con el parcial 2-0 obligando a la técnica del Mecalia a parar ahora de su mano el encuentro (14-9, min. 48). Tocaba reajustar defensa para tratar de escalar esos cinco goles a pesar de todas las dificultades.
Los diez minutos finales fueron de vértigo. A la reanudación, el ataque guardés propició la exclusión de la pivote noruega y transformó su séptimo siete metros en el 14-10. Pudo frenar, con bastante trabajo defensivo pero igual éxito, las pretensiones del Elche y limitar la llegada de goles, aunque las mínimas ocasiones en que cedía hacían más grande la montaña que debía escalar (15-10, min. 51). Siguió la misma tónica el ritmo de juego, con la potencia defensiva marcando la ausencia de goles y el papel de ambas guardametas muy presentes (11 paradas tanto Balzinc como Morales en este punto), y el marcador no cambiaba a falta de cinco minutos.
Se acababa el tiempo para una plantilla guardesa muy marcada por la falta de rotaciones, con todas sus jugadoras con demasiados minutos a sus espaldas ante la ausencia de una Cacheda que tampoco salió en esta segunda parte. Aunque la presión defensiva miñota era más que satisfactoria, casi cada jugada acaba en pasivo, privando a las de Seabra del extra que necesitaba para salvar la renta.
Sempere encajó la vaselina en la red rival y recibió entonces el Guardés el último gol rival de Laguna, para cerrar por su parte con Serrano. Se quedaron con la miel en los labios las de A Guarda al no conseguir sobreponerse a la renta de cuatro goles pese a todo el trabajo de una segunda parte de 8-10, notable pero no suficiente para olvidar el batacazo de la primera (16-12, final). Completado el primero de los tres duelos que le esperan en estas semanas contra el club ilicitano, el Mecalia espera contar con más efectivos para mantener vivo el sueño de la EHF European Cup en los cuartos de final que recibe este mismo sábado en A Sangriña.
Atticgo BM Elche (8+8): Jimena Laguna (2), Paula Agulló, Lisa Oppedal (3), Patricia Méndez, Azul Spinelli, Nicole Morales (p.), Clara Gascó (2), Zaira Benít (1), Teresa Antón (p.), Paola Bernabé (1), Vanessa Rubio (3), Laura Ferrer (1), Lidia Bomaba, Rosa Armenteros, Carmen Figueiredo (2) y Noelia Solla (1).
Mecalia Atlético Guardés (2+10): Sabina Mínguez (p.), África Sempere (1), Jazmín Mendoza (1), Blazka Hauptman (1), Cecilia Cacheda (1), María Palomo (1), Rosane Serrano (2), Carme Castro, Ariana Portillo, María Sancha (5), Ania Ramos y Amandine Balzinc (p.).
Marcador cada cinco minutos: 2-1, 4-1, 5-2, 5-2, 6-2, 8-2, 10-3, 11-7, 12-9, 14-10, 15-10, 16-12.
Árbitros: Albert Pérez y Daniel Toro. Amonestaron con tarjeta amarilla a la local Noelia Solla y excluyeron con dos minutos a las locales Noelia Solla, Paola Bernabé, Zaira Benítez, Vanessa Rubio y Lisa Oppedal y a la visitante Rosane Serrano.
Incidencias: Partido de vigésimo tercera de la Liga Guerreras Iberdrola 2025/2026, disputado en el pabellón municipal de A Sangriña. Antes de comenzar se guardó un minuto de silencio en memoria de Conchi Crespo, esposa del exentrenador y exjugador del Club local Ángel Mora, fallecida esta semana.





