Más de 3.500 ejemplares de aves marinas fueron registradas orilladas en las costas de Galicia, a consecuencia de los intensos temporales que sufrió la costa noroeste de España entre enero y febrero.
Las aves marinas y las borrascas
La aparición de aves marinas orilladas está relacionada con las duras condiciones climáticas y ambientales del invierno, afectando especialmente a las aves invernantes del grupo de los álcidos (araos loros, araos romeros y araos de los cons). El tren de borrascas que azotó durante semanas a la península Ibérica y buena parte de la costa occidental europea, provocó la aparición de numerosas aves marinas orilladas, especialmente en las costas de Galicia, entre las Rías Baixas y la Costa da Morte, debido a la predominancia de los vientos de sur y sudoeste, también en la costa de Portugal, y posteriormente en las costas del Cantábrico y la fachada Atlántica de Francia. Se registraron más de 30 especies de aves de todo tipo, mayoritariamente marinas y principalmente álcidos. Los más afectados por estos episodios climatológicos, en esta ocasión, fueron los araos loros (Fratercula artica), con un 92% de los casos, seguidos a mucha distancia por los araos piros (Alle alle) y gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla), cada uno de ellos con el 2% de los casos. El resto de las especies se registraron en valores inferiores al 0,5%.
Los araos loros
Son muy conocidos por su vistoso pico rojo. Esta especie se reproduce en el norte de Europa (Islandia, Noruega, Irlanda, Reino Unido) y migra hasta nuestras latitudes para pasar el invierno. Dado que la mayor parte de su ciclo vital durante el invierno transcurre en alta mar, estas aves se debilitan cuando hay temporales al luchar contra las tormentas y a las dificultades para pescar, por lo que muchas de ellas acaban muriendo de agotamiento e inanición.
Labor de prospección
Más de 350 personas destinaron parte de su tiempo, la mayoría como voluntariado, a la prospección de la costa con la finalidad de detectar y registrar aves orilladas.
Las asociaciones CEMMA, SEO/BirdLife, Grupo Naturalista Hábitat, y Sociedade Galega de Historia Natural, y personal de la Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina MITECO recopilaron coordinadamente datos que llegaron a través de la Red de Varamientos de Galicia de la CEMMA, el Programa ICAO de SEO/BirdLife que cuenta con una app, la Guardería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, grupos de WhatsApp, internet y por otras múltiples vías, entre ellas 112 y Centros de Recuperación.
Las aves vivas fueron derivadas a los Centros de Recuperación de Fauna Salvaje de la Xunta de Galicia. En el caso de las muertas, en una gran parte fueron recogidas por la Guardería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, pero fue imposible dar cobertura después de cada marea en los 1500 km de costa de Galicia, lo que evidenció una carencia de medios para cubrir de forma efectiva todo el litoral.
Varios de los ejemplares portaban anillas científicas que permitieron saber que provienen de colonias del Reino Unido e incluso de Islandia y seguir el rastro de estos ejemplares.
El ayuntamiento con un mayor número de registros fue Ribeira, con un 19% de los casos, seguido de O Grove, Muros, Carnota, Porto do Son, entre el 10-12%; Vigo, Cangas, Boiro, Sanxenxo, Vilagarcía, Bueu, Ferrol, entre el 1 y 6%; el resto en proporciones más bajas al 1%. La costa con mayor número de orillamientos fue sobre todo entre Fisterra y la Ría de Vigo.
Víctimas de los temporales y del petróleo
En Galicia, algunas aves se encontraron con manchas de combustible. También en Francia, donde comprobaron que las manchas de hidrocarburos que presentaban las aves son compatibles con el fuel procedente de los petroleros Tanio y Erika, naufragados en 1980 y 1999 respectivamente y que parece que continúan vertiendo pequeñas cantidades de combustible, contaminando así el mar y afectando a las aves marinas. Pero parece poco probable que las aves sucias en Galicia procedan de esas áreas del Golfo de Vizcaya. Además, se encontraron vertidos recientes en playas de la Ría de Muros y Arousa. De momento se continúa con la alerta por si siguen apareciendo las aves a lo largo de la costa.

