Los recientes temporales en la mar coincidentes con mareas vivas causaron graves daños en el paseo marítimo de Panxón y se llevaron mucha arena de la playa de tal manera que bajó el nivel de la arena considerablemente por lo que las olas batieron directamente en el muro del paseo con toda su fuerza.
Hace ya muchos años que se empezó a edificar en Panxón sobre la línea de berma de la playa dejando las dunas de Gaifar separadas del mar. Estas dunas eran la reserva de arena necesaria para mantener la playa viva y amortiguar los embates de las olas. Enseguida los temporales comenzaron a hacer daños importantes en las edificaciones, y para evitarlos, se construyeron muros cada vez más fuertes que el mar iba rompiendo con nuevos temporales. El paseo se hundió varias veces formándose socavones ya que el mar se lleva la arena sobre la que está construido. La “solución” fue siempre echar más y más hormigón, y llegará el día que alguna casa podría verse seriamente afectada.
Los chalés, el pabellón deportivo, el aparcamiento, las pistas de tenis, la cafetería, el centro de salud y el relleno con escombro en los años 70 para hacer un “secadero de redes” que nunca llegó a usarse, fueron el final de las dunas de Gaifar.
Solo sobre el relleno de escombro donde no se llegó a urbanizar se fue formando una duna sostenida por la vegetación dunar y hoy protegida con unos alambres, y de hecho en el corte que el río hizo en el último temporal se puede ver en la parte baja la arena de la duna primitiva, sobre ella el relleno del que salen tubos y maderos de otro paseo que ya destruyó el mar hace años, y sobre eso, la arena de la nueva duna que el mar y el viento formaron.
Aunque la práctica desaparición de la playa de Panxón fue causada por la disparatada urbanización de la misma, el aumento del nivel del mar, y el de la frecuencia y fuerza de los temporales causado por el cambio climático hará el problema más grave en el futuro. En 1943 se instaló un mareógrafo en el espigón de O Berbés en Vigo que mide y registra las variaciones del nivel del mar. Se observó que el nivel medio del mar ven aumentando 2,65 milímetros por año, así que, desde aquella, el nivel medio del mar aquí ya subió más de 20 centímetros. Estos son datos reales de un aparato próximo a Nigrán que sigue trabajando. Sobre la frecuencia de los temporales, es la conversación normal de este invierno, cómo se llama la borrasca de hoy pues llegó a haber más de una por semana de las que llevan nombre, es decir, de las importantes.
Es tiempo ya de no seguir año tras año repitiendo los mismos errores que suponen un considerable coste económico y no solucionan nada, tal como el mar nos lleva demostrando desde hace muchos años.
Es necesario buscar alternativas basadas en la naturaleza. Las dunas son el escudo, la protección natural de la costa y por eso no se pueden destruir, es necesario recuperarlas eliminando todos los atrancos que las matan: reubicar los aparcamientos de coches, canchas de tenis y paseos construidos sobre la arena. Al río hay que dejarle espacio para que mueva sus meandros sin construirle nada encima. Por naturaleza, los meandros son cambiantes con el tiempo y también es un atractivo ver las formas nuevas que nos ofrecen.
Sería necesario hacer un estudio de la dinámica de costas arenosas para ver qué tenemos que hacer junto con la naturaleza para recuperar la playa.
Resiliencia, colectivo Val Miñor, es una asociación sin ánimo de lucro que tiene como fin último proporcionar ideas y acciones de carácter local para responder a los retos de la crisis ambiental y la globalización.

